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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 827

NARRADORA

Se giraron para encontrarla saliendo de una brecha abierta en el aire, como una herida hacia la oscuridad.

Detrás de ella, su macho tenebroso también la acompañaba.

"Theron y Laziel en la misma sala… qué divertido", esta vez Amara solo habló para la mente de Beof.

—¿Qué te sucedió? —la tensión enseguida se diluyó cuando Lavinia vio a su hermana herida.

Se acercó a examinarla con preocupación.

—No te preocupes Lavi, solo fue una bobería. Beof ya me dio de su sangre, sanará enseguida. Es que caímos aquí por accidente… —el alma de Amara se sentía cálida por las manos de su hermana, revisándola por todos lados. Lavinia era como la segunda madre de Amara y Theron.

Beof tuvo que inclinarse un poco porque Lavinia no alcanza ni poniéndose de puntillas.

—Bien… me asusté un poco porque nunca me convocas —la hechicera confesó.

Detrás de ella, Laziel ya se había movido por la estancia y algo llamaba poderosamente su atención: el árbol maldito.

— El hermano también cayó con nosotros en esta trampa, presiento que no estamos en casa…

—Este es el continente del Rey Alfa Cedrick —Laziel les aclaró enseguida la cuestión.

"Pero ¿cómo…?", la voz firme de Theron preguntó.

Laziel le explicó que seguramente habían encontrado uno de los tantos pasajes físicos que existían y conectaban todos estos reinos.

A este paso, resultaba que la tierra estaba llena de agujeros como madrigueras que ataban a todas las creaciones de los Dioses.

Lavinia fue a ver qué hacía Theron, pero su mano fue sujeta de repente por Amara y un secreto fue dicho en su mente.

Beof ya le había comentado a su mujer acerca de sus especulaciones y lo que sospecha de la huésped felina en el regazo del próximo Regente.

—Hermano, ¿qué es ese animal? —Lavinia al fin se acercó a examinarlo.

Theron cargó a la leona y se levantó con ella en sus brazos musculosos de lycan.

"Creo que se cayó y se golpeó la cabeza, por eso no reacciona."

Le respondió inclinándose para enseñársela a Lavinia.

La hechicera entendió enseguida lo que le había dicho la aventajada de Amara.

No era inteligente para estudiar, pero sí para pillar todos los dramas y entender los sentimientos de los demás.

El único que se libró de su termómetro y la engañó totalmente fue Laziel.

Enterrada en las profundidades, agonizaba, y su magia, que alguna vez fue vida y sanación, se corrompía y mutaba en algo que estaba destruyéndola desde dentro.

—Está a punto de convertirse en un espectro. Guarda mucho rencor y remordimientos —las palabras de Laziel fueron muy acertadas.

La mujer irreconocible frente a ellos, cuyo cuerpo parecía ser el mismo soporte que elevaba las ramas marchitas, no era más que Lisa, la hermana de Isabella.

Se ocultó tan profundo y con tantas cosas guardadas en su alma, que no necesitó siglos para destruirse a este nivel.

—¿La vas a absorber entonces? —Lavinia miró a Laziel con ojos preocupados.

La verdad es que nunca había visto algo tan horrible. Solo veía el resultado… no el proceso.

"No. Esto más bien se parece a los espectros que controla mi padre. No me gusta algo tan inestable en mi mundo interior", Laziel confesó en su mente.

—¿Y si aún está viva? Digo, se ve como uno de esos muertos vivientes de Zarek —Amara respondió también aprensiva.

El silencio tenso decía que cada uno estaba sumergido en sus pensamientos.

—Mejor vayamos a donde está el príncipe vampiro, antes de llamar a mi suegro—Lavinia concluyó suspirando.

En realidad ni siquiera conocía las facciones distorsionadas, enterrada entre carroña y suciedad, pero alguna vez fue una hechicera y le daba pena pensar cómo terminó en este estado.

Zarek quizás podía salvarla. Silas era de soluciones más… drásticas.

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