Entrar Via

Florecer en Cenizas romance Capítulo 385

Esto era el “gran descubrimiento” que Fabiola y Griselda habían sacado tras tres clases de intenso análisis.

—…

A Agustín le costaba procesar lo que acababa de oír. Tragó aire, tratando de mantener la compostura, pero al final no pudo y terminó soltando una carcajada.

—¿Él? ¿Fabián? ¿Le gusto yo?

Eso era, sin duda, lo más chistoso que había escuchado en toda su vida.

—Fabiola, de verdad, creo que te estás armando una novela en la cabeza —dijo Agustín, luchando por no reírse otra vez.

—¡Y ahí sigues burlándote! ¿No crecieron juntos tú y Fabián? Él siempre te trata diferente. Aunque en público parece que te está pisoteando, a escondidas te termina echando la mano. ¿Qué significa eso? Ese tipo dice una cosa, pero en el fondo siente otra —Fabiola expuso sus conclusiones con total seguridad—. Por eso se hace el que quiere quitarme de tu lado, pero todo es un teatro. En realidad, lo que busca es separarte de mí.

Fabiola tenía clarísimo que Fabián no sentía nada por ella. Entonces, ¿por qué fingía querer quitársela a Agustín? La respuesta era demasiado obvia: ¡Fabián estaba enamorado de Agustín!

Agustín se quedó sin palabras, sin saber cómo explicar semejante disparate.

Eso… no tenía ni pies ni cabeza.

—Por eso tienes que mantenerte lejos de ese tipo —Fabiola le apretó el brazo, convencida.

Agustín solo pudo asentir con resignación.

Cuando por fin llegaron a la entrada de su casa, se toparon con Sebastián, recargado despreocupadamente contra su carro.

Al instante, Fabiola se puso en guardia. ¿Ahora qué quería este?

—Sebastián, ya te lo he dejado clarísimo. Lo nuestro terminó hace mucho. Agustín y yo estamos casados. Te pido que dejes de aparecerte y dejes de molestarnos —Fabiola se plantó delante de Agustín, protectora y molesta.

—El tipo era muy precavido, igual que mi papá. Pero mi papá estaba demasiado servicial con él. Nuestra familia, los Benítez, ya está en la cima del negocio; para que mi papá se rebaje así, ese sujeto no puede ser un cualquiera —Sebastián se veía pensativo—. Seguro es alguien de peso.

No podía ser ningún novato.

—Para que tu papá se comporte así… En mi familia, el abuelo ya falleció, y Roberto ni de chiste… Entonces, ¿quién queda? —Agustín reflexionó—. Ahora que lo pienso, los Robles han estado muy calladitos últimamente. Oficialmente, Lorenzo Robles parece ser el jefe, pero el que de verdad manda es Octavio Robles…

Agustín ya antes sospechaba de los Robles, pero ellos nunca se habían metido en nada raro, ni les habían encontrado nada.

—Mientras más bajo perfil, más sospechoso. Tengo una idea —Sebastián miró a Agustín, serio—. Si confías en mí, podríamos hacer equipo, intentar algo juntos.

Tal vez así lograrían sacar al responsable de su escondite.

—¿Y ahora te da por ayudarme? Eso suena demasiado bueno para ser cierto —Agustín le lanzó una mirada de sospecha—. Mejor dime, ¿qué es lo que quieres a cambio?

Sabía que Sebastián era comerciante de corazón y nunca hacía nada sin llevarse algo.

¿O es que todavía no superaba a Fabiola?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Florecer en Cenizas