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Florecer en Cenizas romance Capítulo 539

La mañana siguiente, el sol entraba con fuerza por los ventanales de la sala de juntas del Grupo Barrera, iluminando el polvo en el aire.

La puerta se abrió de golpe. Fabián entró. Llevaba la misma ropa del día anterior, arrugada y con manchas de suciedad. Tenía los ojos rojos y barba de un día. Apestaba a sudor y desesperación.

—¡Necesito hablar con contabilidad! —gritó Fabián, entrando como un torbellino—. ¡Tenemos que frenar el embargo!

Se detuvo en seco al ver la cabecera de la mesa.

Su silla, la silla del presidente, estaba ocupada.

Facundo, el director financiero de Firmeza Global y mano derecha de Agustín, estaba sentado allí, revisando unos documentos con total tranquilidad. Tenía una taza de café humeante en la mano.

Al ver entrar a Fabián, Facundo dejó la taza sobre la mesa con un clic suave.

—Buenos días, señor Gallegos. Llega tarde. Y huele mal.

—¿Qué haces en mi silla? —bramó Fabián, avanzando hacia él—. ¡Seguridad! ¡Saquen a este intruso!

Nadie respondió. Los guardias de seguridad que solían obedecer sus órdenes estaban parados junto a la pared, con los brazos cruzados, mirando hacia otro lado.

Facundo sonrió levemente y empujó una carpeta azul hacia el centro de la mesa.

—Esta empresa ya no es suya, señor Gallegos. El banco ejecutó la garantía esta mañana a las ocho en punto. Firmeza Global compró la deuda total. Somos los nuevos dueños del edificio, de la marca y hasta de la silla donde me estoy sentando.

Fabián se quedó paralizado.

—Eso es ilegal... no pueden...

—Podemos y lo hicimos. Todo legal, firmado ante notario —Facundo se puso de pie y se alisó el traje—. Por cierto, seguridad tiene órdenes de confiscar su credencial de acceso. Usted ya no trabaja aquí.

Dos guardias se acercaron a Fabián. Uno de ellos, un hombre que Fabián había contratado personalmente hacía años, le extendió la mano.

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