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Florecer en Cenizas romance Capítulo 547

El interior de la bodega se convirtió en un infierno ensordecedor en cuestión de segundos. El eco de los disparos rebotaba en las paredes metálicas, amplificando el caos.

Agustín no se movía como un empresario asustado. Se movía como un soldado. Se cubrió detrás de una pila de cajas de madera podrida justo cuando una ráfaga de balas astillaba la esquina donde había estado parado un segundo antes.

—¡Sebastián, flanco derecho! —gritó Agustín, su voz cortando el ruido de la balacera.

Sebastián Benítez, posicionado detrás de un montacargas oxidado, asintió. Se asomó lo suficiente para disparar dos veces con precisión letal. Uno de los sicarios de Santiago, que intentaba rodearlos por la pasarela superior, cayó al vacío con un grito ahogado, golpeando el suelo de concreto con un ruido seco.

Agustín aprovechó la distracción. Avanzó en zig-zag, rodando por el suelo para esquivar los disparos, acercándose cada vez más a la plataforma central donde Santiago retenía a Fabiola. Sus movimientos eran fluidos, calculados, fruto de años de entrenamiento que nadie en el mundo empresarial conocía.

—¡Alto! —El grito de Santiago Robles fue histérico, desesperado.

Agustín se detuvo en seco, con el rifle levantado, apuntando al pecho de Santiago. Pero no pudo disparar.

Santiago había levantado a Fabiola del suelo, agarrándola por el cuello con el brazo izquierdo y presionando el cañón de su pistola contra su sien derecha. Fabiola tenía los ojos muy abiertos, respirando agitada, pero mantenía la barbilla alta, negándose a ser una víctima pasiva.

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