Para su sorpresa, realmente existía.
Cherry había estado esperando noticias suyas.
Su respuesta fue bastante neutral.
Después de tantas decepciones, Cherry solo podía intentar sacar oro del lodo en cada oportunidad.
—Muy bien, Señorita Zapata, ordene lo que necesite.
Justo cuando estaba a punto de colgar, Vania la detuvo.
—Cierra y cancela de inmediato la cuenta desde la que se le transfería el dinero a Cristina Figueroa.
La mano pálida y delicada de Cherry tembló ligeramente mientras sostenía el teléfono.
Incluso su voz sonó insegura.
Creyó haber escuchado mal.
—¿A qué se refiere, Señorita Zapata?
—Es mi dinero, ¿por qué debería dárselo a otra persona? —respondió Vania con frialdad.
Hubo un alboroto al otro lado de la línea, seguido de un golpe sordo.
Como si algo pesado hubiera caído al suelo.
Aparte de Vania, todos en el Corporativo Alba sentían que algo extraño pasaba.
Hugo no había regresado a la empresa después de irse en la ambulancia con Cristina.
Vania terminó su turno y salió como de costumbre.
Notó que casi todos sus compañeros la evitaban.
Como si tuviera alguna enfermedad contagiosa.
Por la noche, tras recoger a Lunita y llegar a casa, Vania recibió un mensaje de texto.
Sorprendentemente, era de Vanessa.
"El señor Yáñez ya sabe del problema que tuviste hoy con la señora Cristina. Vania, prepárate para que te despidan."
Vania soltó una burla, dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa y se sentó a cenar y hacer la tarea con Lunita.
La actitud de Marta hacia Vania cambiaba notoriamente día con día.
Vania podía sentir que ahora la trataba con mucho más respeto.
Después de bañar a Lunita, le leyó un cuento antes de dormir.
Al mirar el rostro dormido de su hija bajo la luz de la lámpara, el corazón de Vania se llenó de ternura.
Hace muchos años, su propia madre hacía lo mismo.
Se quedaba en silencio a su lado todas las noches, observándola hasta que se quedaba dormida.
Aunque ya no recordaba cómo había sido su embarazo de Lunita.
Esa pequeña criatura era la viva imagen de ella.
—¿Acaso ves a una tercera persona aquí?
Vania casi escupe la leche, mirándolo como si estuviera loco.
Al mirarlo fijamente, estuvo a punto de soltar una carcajada.
—Señor Yáñez, ¿está mal de la cabeza? Ya no estamos en la época de las cavernas. ¿Que salga a arrodillarme? ¿No ve la tormenta que hay afuera?
¿Y usted quién se cree que es? ¿Acaso vivo de su caridad? Y aunque así fuera, ¿no es su deber? En el acta de matrimonio dice que es mi esposo, y además trabajo en su empresa. Así que no estoy aquí de arrimada.
Hugo, sáquese el agua de la cabeza. ¿Acaso soy su sirvienta para andar arrodillándome? ¿Vio demasiadas novelas baratas y se le pudrió el cerebro?
Vania, sosteniendo su vaso de leche, le cerró la puerta en la cara.
Hugo apretó los puños a los costados. Esa misma tarde, Vania le había pisado la mano izquierda con sus tacones, y sentía que los nudillos no estaban del todo bien.
Cristina apenas había llegado a la oficina cuando Vania la humilló completamente.
Él pensaba que, con los años, Vania había aprendido a respetar a los demás.
Pero nunca imaginó que tendría el atrevimiento de ponerle una mano encima a Cristina.
El rostro de Hugo se oscureció cada vez más.
Pensó que...
Últimamente había estado pensando demasiado con lo que tenía entre las piernas.
Y le había dado demasiadas libertades.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...