Con el rostro descompuesto, Julián tiró de Vanina hacia él, hablándole con una dureza inédita.
—Vámonos.
Al ver que Julián estaba realmente furioso, el hermoso rostro de Vanina se contorsionó en una expresión de pura miseria.
¡Era evidente que Vania lo estaba seduciendo!
No creía ni por un segundo que Hugo hubiera organizado esa reunión.
Simplemente no entendía por qué Hugo la defendía. Era de dominio público en ambas familias que el suyo era un matrimonio de fachada. Hugo nunca había valorado a esa mujer.
Se decía que la verdadera dueña del corazón de Hugo era la viuda de su hermano menor: Cristina Figueroa, la mujer más aclamada y culta de su círculo social.
—Pero...
Al ver que Vanina iba a protestar, Julián le apretó el brazo con fuerza.
—¿Acaso no crees que ya hicimos suficiente el ridículo? Si no vienes, me voy solo.
Julián se dio la vuelta y se alejó a zancadas.
Su partida fue tan patética que hasta Vania sintió lástima al ver su espalda derrotada, aunque no podía hacer nada respecto a Hugo.
Al ver que la dejaban atrás, Vanina se secó las lágrimas y corrió tras él.
Vania se bajó de las piernas de Hugo y se sacudió con fuerza la mano que la apresaba por la cintura.
Aún no había tenido tiempo de reclamarle qué diablos hacía ahí —o si la estaba siguiendo— cuando una pequeña figura apareció corriendo desde el fondo y se lanzó directo a los brazos de Hugo.
—¡Papá Hugo!
Xavier miró a Vania con desconfianza, aferrándose al cuello de Hugo sin soltarlo.
—Hugo, Xavier te vio y salió corriendo hacia ti. Lo siento...
Cristina miró a Vania y a Natalia con evidente desdén. Cada rasgo de su rostro destilaba arrogancia.
Se acercó con elegancia calculada y se plantó al lado de Hugo.
—Abogada Funes, ¿Vania y usted también vienen a comer aquí? ¿Por qué no nos acompañan?
Habló como si ella fuera la anfitriona.
Era obvio que Natalia y Vania habían llegado primero, y la escena que Hugo acababa de montar dejaba claro que él había ido hacia Vania. Pero con la llegada de Cristina, todo parecía indicar que Hugo y ella estaban cenando juntos y simplemente se las habían topado por casualidad.
Y Hugo jamás aparecía con ella en eventos públicos.
En cinco años de matrimonio, él nunca la había llevado a un solo restaurante.
Aunque Vania no conocía los detalles de su pasado, sabía perfectamente que Cristina y su esposo de papel habían sido pareja alguna vez. Los medios habían documentado su romance de forma escandalosa. Hasta la fecha, a donde quiera que fueran, terminaban en los titulares.
Y Cristina, en todo ese tiempo, jamás le había mostrado un gramo de respeto a Vania.
El rostro de Vania se endureció.
—No, gracias. Me quita el apetito compartir la mesa con cualquier zorra.
Ante esas palabras, la expresión de Cristina cambió drásticamente.
¿Cómo se atrevía?
¿Insultarla delante del propio Hugo?
En el pasado, Vania casi se arrodillaba para complacerla. Siempre que Cristina estaba presente, Vania se escondía en un rincón.
Cristina enrojeció de pura ira.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...