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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 117

Rodrigo soltó una carcajada sarcástica al otro lado de la línea.

—Señor Yáñez, recuerde que usted lo dijo.

La llamada se cortó abruptamente.

Hugo se quedó escuchando el monótono tono de línea muerta.

Sus ojos se entrecerraron. Cristina lo observaba alerta, con una repentina inquietud oprimiéndole el pecho.

Sentía que todo esto tenía que ver con Vania.

Siempre había sido muy segura de sí misma, pero la actitud de Hugo últimamente dejaba mucho que desear. Ya no podía darse el lujo de bajar la guardia.

—¿Pasó algo con Vania? Si es así, ve con ella. Yo me quedo aquí cuidando a Xavier. Después de todo, la relación con tu esposa es lo más importante.

La mirada de Hugo se ensombreció. Las palabras de Vania en el restaurante seguían resonando en su cabeza.

Había dicho que no lo conocía.

Ah, claro. Si así estaban las cosas, él no tenía por qué meterse en sus asuntos.

—Me quedaré aquí con Xavier. Cuando terminen de hacerle los chequeos y nos aseguremos de que está bien, los llevaré a casa.

La alegría de Cristina duró menos de tres segundos. Aun así, fue lo bastante lista como para no decir nada más. Respondió con un suave "Está bien" y se portó como la esposa perfecta, manteniéndose cerca de Hugo en silencio. Esa obediencia y discreción eran exactamente lo que se esperaba de una señora de la alta sociedad.

...

**Bar Victoria**

Natalia tenía la vista clavada en un hombre de aspecto algo andrógino sentado en la barra.

—Ahorita agarras una copa y vas a coquetearle.

—¿Qué? —Vania la miró, incrédula.

Natalia observó a la mujer frente a ella bebiendo un jugo y sintió que nada cuadraba. Aunque Vania no había hecho nada productivo en los últimos cinco años, al menos la última vez que fueron a un bar se comportó normal. Pero hoy, ¿a qué jugaba vistiéndose tan formal?

—Soy abogada. Ese hombre es el acusado en un caso de acoso sexual de un cliente mío, el juicio es la próxima semana. Ya te imaginarás. Yo no puedo acercarme a coquetearle para conseguir pruebas, pero tú sí.

Vania se quedó sin palabras.

—Si de verdad intenta propasarse contigo, le tomo unas fotos al instante y ya tendré pruebas de que es un acosador. Con eso, el caso de mi cliente será pan comido. ¿Entiendes?

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