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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 160

Nuevo hogarInalcanzable: Mi esposa ya no me ama ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Junto a la mujer había otro hombre.

Un triángulo amoroso digno de telenovela. Vania ya sentía pereza sin siquiera haber visto bien la escena.

—Estás haciendo esto por despecho, no puedo dejar que te vayas con él.

El hombre seguía aferrado a su brazo sin soltarla, mientras el rostro de la mujer mostraba una mezcla de resentimiento y un orgullo apenas perceptible.

—Fuiste tú quien me rechazó. ¿Por qué no puedo buscar a alguien más? Rodrigo, ¿no crees que estás siendo demasiado egoísta?

La voz de la mujer se volvió cada vez más aguda. Los transeúntes empezaban a detenerse para mirar, formando un pequeño grupo de curiosos a su alrededor.

Vania jamás imaginó que ese chisme de calle estuviera directamente relacionado con Natalia.

Extendió la mano y le cubrió los ojos a su amiga de inmediato.

Natalia se quedó rígida como una piedra, y cuando se hizo hacia atrás, parecía completamente aturdida.

—Nati, ya escuchaste... Tu tío y esa mujer seguramente ya terminaron. Él solo está tratando de ayudarla.

Vania no sabía cómo consolarla, pero el rostro hermoso de Natalia mostraba una calma perturbadora.

—¿Y eso a mí qué me importa? Yo soy la que está enamorada de mi tío en secreto, él ni siquiera lo sabe. Además, jamás me ha prometido nada. Él me crio desde que era niña, le debo la vida. Si sigo fantaseando con él, no merezco ni que me llamen persona.

Al escuchar eso, Vania supo que algo andaba muy mal.

Natalia siempre había sido de carácter fuerte y directo; se preocupaba por los demás, pero nunca se guardaba sus opiniones afiladas.

Que ahora se estuviera insultando a sí misma era una pésima señal.

Vania agarró el libro que Natalia había llevado, intentando levantarle el ánimo.

—¿No querías discutir la siguiente trama de la historia? Tenemos tiempo, cuéntame tus ideas. Puedo ir a la casa a estudiar las fotos de tu tío y prepararte unos cuantos tomos más...

Vania enmudeció en el acto al encontrarse con el profundo dolor y la mirada vacía de su amiga.

La sonrisa se le borró del rostro.

Natalia tomó el libro y lo hizo pedazos frente a sus ojos.

Mantuvo la cabeza baja, apretando los dientes con terquedad para no dejar caer ni una sola lágrima.

Un par de segundos después, soltó una risa forzada.

—Vani, solo estaba bromeando. Ya no dibujes más cómics, y borra todas las fotos.

Vania la observó con mucha cautela:

—¿Qué te parece si después de comer te acompaño a tomar un trago?

Con la esperanza de que Natalia no se hundiera en la tristeza por culpa de Rodrigo.

Al recordar el rostro desconsolado de Natalia, Vania sintió que a ella también se le arruinaba el día.

Escuchó el motor del auto de Hugo llegando.

Había ido a recoger a Lunita.

Vania lo miró desde la parte superior de las escaleras y, de la nada, concluyó que casi ningún hombre que se relacionara con Hugo valía la pena.

Ese tal Rodrigo Quintana también era una escoria. Si no le gustaba Natalia, ¿para qué jugaba con ella?

La dejaba vivir en su casa, obligándola a ver todos los días al hombre de su vida coqueteando con otras mujeres. ¿Acaso no le importaba su sufrimiento?

—Patán...

murmuró Vania en voz baja.

Hugo la escuchó y levantó la vista.

Sus ojos se oscurecieron, totalmente desconcertado.

¿Acaso le estaba diciendo patán a él?

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