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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 174

Luego, de manera sigilosa, se la envió a Cristina Figueroa.

"Cristina, mira esto. La nueva compañera que acaba de entrar a la empresa se parece mucho a la secretaria que trabajaba en el corporativo. A lo mejor es idea mía, pero échale un vistazo".

Cristina estaba en su oficina, todavía dándole vueltas al hecho de que Hugo se hubiera ido con Vania el día anterior, dejándola botada.

Al ver el mensaje emergente en su pantalla, una sonrisa se dibujó en sus labios.

Sin responder, tomó el celular y fue directamente a buscar a Hugo.

—Hugo, ¿es cierto que Vania renunció y se fue a Grupo Nexo?

Dejó el teléfono sobre el escritorio de Hugo.

En la foto, Vania sonreía de forma elegante, con una expresión suave y encantadora. Hugo jamás había visto una sonrisa así en el rostro de su esposa.

El que tomó la foto, fuera a propósito o por casualidad, también había capturado la mirada profunda que Yago Leal le dirigía a Vania. O tal vez no era para tanto, pero a los ojos de Hugo, se veía como el evidente deseo de un hombre hacia una mujer.

Qué audacia la de Vania. Aón no se divorciaban y ya estaba buscando a otro.

Hugo apartó la mirada de la pantalla con una frialdad y desdén casi calculados. Como si no le importara en absoluto.

—Es libre de ir adonde quiera.

El resentimiento de Cristina hacia Vania no era un asunto menor.

En el área de la inteligencia artificial, la experta era ella. Al fin y al cabo, había estudiado varios años en el extranjero, nunca dejó de prepararse, estaba al día con las noticias tecnológicas e incluso había escrito de forma anónima un par de programas de seguridad bastante decentes.

Yago estaba ciego si prefería renunciar a una colaboración tan valiosa como la de ella, todo por culpa de una inótil como Vania.

Hugo se quedó pensativo, como si realmente estuviera considerando las palabras de Cristina.

—Vania se fue de la empresa así, sin más, sin la autorización de nadie. Quién sabe si se llevó información confidencial. Incluso si iba a renunciar, debió avisarnos. Al actuar por su cuenta, demostró que la empresa no le importa en lo más mínimo. ³Acaso no deberíamos ponerle un límite a esa actitud? Hugo, aunque sea mi hermana, los negocios son los negocios. Como vicepresidenta de la empresa, no puedo dejar que mis sentimientos se interpongan.

Cristina bajó la mirada, adoptando una expresión de tristeza.

—Al fin y al cabo, Corporativo Alba es el gran sueño de César. En la universidad, aguantó la presión de su padre y luchó solo para levantar esta empresa. No quiero que su sueño se arruine por culpa de terceros. Lo valoro muchísimo y quiero ayudar a mantener el corporativo a flote, para que sea cada vez más grande. Cuando el pequeño crezca, le diré que esta empresa es de su papá, para que siempre esté orgulloso de César. Hugo, tú me vas a ayudar, ¿verdad?

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