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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 189

Yago notó su mala cara y le preguntó con genuina preocupación:

—¿Pasó algo malo? ¿Necesitas que te eche una mano con algo?

Vania no quería causarle problemas, así que respondió:

—No es nada grave, pero no podré regresar a la oficina hoy.

Yago intuyó de inmediato que tenía que ver con Hugo.

Pero siendo un tercero, no podía meterse en problemas matrimoniales. Lo único que podía hacer era ofrecerle apoyo por si lo necesitaba.

—De acuerdo, si ocupas algo, llámame sin dudarlo. No tienes por qué sentir pena.

Vania lo miró con seriedad y le respondió desde el fondo de su corazón:

—Gracias.

Por la tarde, Vania fue directamente a la oficina de control vehicular.

Cristina ya la estaba esperando.

No vio a Hugo por ningún lado, lo cual le pareció de una ironía tremenda.

Pensó que él vendría personalmente a escoltar a su amante para asegurarse de que el trámite se hiciera.

Como fuera, el hijo malcriado de Cristina ya había rayado ese auto con dibujos de tortugas. Si lo quería, que se lo quedara.

Además, Cristina todavía tenía en su poder esos cuarenta millones, y pronto Vania encontraría el momento perfecto para ajustar cuentas.

—Vania, muchas gracias por el auto. La verdad es que le dije a Hugo que no era necesario que te obligara a dármelo, pero ¿qué puedo decir? ¡Me encanta este modelo!

Cristina jugueteaba con las llaves, con una sonrisa de presunción pintada en la cara.

Llamarla por su nombre de esa manera sonaba asquerosamente condescendiente.

Vania soltó una carcajada fría:

—Disfrútalo mientras puedas. Dudo que vayas a tener muchas oportunidades de manejarlo en el futuro.

Cristina sonrió con falsa dulzura.

—Si las transferencias fueron voluntarias, es casi imposible recuperarlas. Y sobre todo esa cantidad de cuarenta millones... Vani, siendo realistas, aunque la lleves a juicio, ningún juez te va a creer.

—Trabajaste en Corporativo Alba todo este tiempo, ni siquiera cobrabas un sueldo y no tienes pruebas de ingresos millonarios adicionales. Si dices que Cristina te estafó por cuarenta millones, hasta a mí me cuesta creerlo.

Como amiga, Natalia le creía, pero desde un punto de vista objetivo —o considerando cómo había actuado Vania en los últimos cinco años— le resultaba difícil empatizar con ella.

¿De dónde habría sacado Vania cuarenta millones?

—Entonces tal vez puedas hacerme otro favor.

A Natalia se le iluminaron los ojos:

—Dime. Lo que esté en mis manos.

—Quiero que investigues los movimientos bancarios de Cristina. Si hay dinero entrando, tiene que salir por algún lado. Desde que se casó, solo recibe un millón al mes de la familia Yáñez. Si encontramos transacciones por sumas estratosféricas, seguro podremos rastrear de dónde salieron.

De repente, Natalia empezó a confiar mucho más en Vania. Esa mente funcionaba mejor que la suya, ¡y ella era la abogada!

¿Cómo era posible que alguien tan brillante hubiera pasado cinco años amando a Hugo al punto de casi destruirse a sí misma?

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