Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 188

Vania jamás imaginó que Hugo pudiera tener el descaro de decir semejante bajeza.

Se dio la vuelta y lo enfrentó con frialdad.

—Lo que se regala no se pide de vuelta. Me lo regalaste y yo se lo pasé a otra persona. Es imposible que te lo devuelva.

Hugo ya lo había deducido.

Cristina, a quien Vania le había sacado esos cuarenta millones recientemente, tampoco estaba dispuesta a dejar las cosas así.

Se aferró del brazo de Hugo. Esta vez, el hombre no hizo ningún intento por mantener su distancia; simplemente dejó que se abrazara a él, luciendo como una pareja profundamente enamorada.

—Vania, no tiene sentido aferrarte a cosas que no te pertenecen. A mí me encantó ese auto; como es de Hugo, te pido que me lo regreses.

—¿Y a ti quién te dio derecho de llamarlo por su nombre? Él y yo... —Vania intentó responder.

—Vania, cuida tus palabras y recuerda el acuerdo que tenemos —interrumpió Hugo.

Sabía exactamente lo que ella iba a soltar, pero no quería que cruzara la línea en público.

Vania guardó silencio.

Cristina habló con su habitual tono suave y meloso.

—Déjalo, Hugo. Es solo un auto.

Vania tomó aire profundo. ¿Solo un auto?

Un auto de más de dos millones, vaya arrogancia la de la mosca muerta de Cristina.

Hugo le dio a Cristina una mirada para tranquilizarla.

—No se trata del auto. Vania, tienes tres días para transferir los papeles. Si no...

Dejó la advertencia en el aire, obligando a Vania a imaginar las consecuencias.

Yago estaba estupefacto.

¿Cómo podía el gran presidente de una corporación actuar como un niño berrinchudo?

Cambiaba de opinión a cada segundo.

Era imposible descifrar si de verdad le importaba su esposa o si seguía perdidamente enamorado de la mujer de su hermano.

Vania se llevó una mano al pecho.

Por un segundo sintió que le faltaba el aire.

Ese auto, que él le había dado, se lo había regalado a Natalia, y era obvio que no iba a pedírselo de vuelta.

Ella no era tan sinvergüenza como Hugo para exigir la devolución de un regalo.

Y mucho menos para entregárselo en la cara a la amante.

Pero si no le entregaba el vehículo a Hugo, sabía que él le haría la vida imposible.

Yago notó la palidez en el rostro de Vania.

Se preocupó sinceramente.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama