Por mucho que Cristina tuviera el respaldo de los Yáñez, tampoco le convenía echarse de enemigos a políticos del nivel de la familia Leal.
Lanzó una mirada encantadora y seductora a Yago.
Con ojos coquetos, agregó:
—Señor Leal, todo ha sido un malentendido. Pero no somos de los que guardan rencor.
El abuelo Leal estaba indignado, y Yago ignoró por completo los encantos baratos de Cristina.
Una difamación seguía siendo una difamación.
—Podemos revisar las cámaras de seguridad.
Yago detestaba a los que tiraban la piedra y escondían la mano.
Xavier se encogió de hombros, su nerviosismo era más que evidente.
Cristina, siendo su madre, conocía a la perfección lo que significaba cada uno de sus gestos.
—Hugo, volvamos adentro. Mi papá nos está esperando. Está herido...
*No pueden revisar las cámaras.*
Cristina se echó para atrás.
Hugo recorrió a Vania con una mirada desinteresada.
*Conque usas a los Leal como escudo, ¿eh?*
*Te gusta jugar a esto.*
Ya estaba harto.
Ya no le interesaba.
—De acuerdo.
Hugo dio media vuelta y entró al salón junto a Xavier y Cristina.
El teatro se disolvió sin pena ni gloria, pero el abuelo Leal echaba humo.
—¿Esa niña de verdad lleva la sangre de los Yáñez? ¿Y ese tipo de verdad es el marido de Vania?
Por miedo a que Luna se hubiera asustado, Renato y Perla no dejaron de hablar con ella en todo el camino para distraerla.
La llevaron a pedir los platos más deliciosos.
El abuelo Leal se pasó despotricando contra Hugo: si ese tipo hubiera sido su nieto, ya le habría roto las piernas.
Increíble que el abuelo de ese muchacho solo sirviera para robar mujeres y el nieto solo sirviera para pisotear a su propia esposa.
—Vani, no te preocupes. A partir de hoy eres una Leal, y al primero que intente pasarse de listo contigo, se las verá conmigo.
Si tanto le importaba lo que los demás pensaran de su matrimonio y quería que el mundo la reconociera como la señora Yáñez, bastaba con que se mantuviera callada un mes y él podría considerarlo.
Qué lástima.
No pudo aguantar ni un solo día antes de lanzarse a los brazos de la familia Leal.
Ignorando por completo que a la persona que su abuelo más detestaba en el mundo era precisamente al abuelo de Yago.
En su habitación, Hugo notó una caja en el suelo con los cómics dibujados por Vania.
Miró la caja con el ceño fruncido.
*Mujer mentirosa, manipuladora de primera.*
*Hasta su amor era una farsa.*
Hugo levantó la caja, bajó las escaleras y la arrojó al jardín.
Marta y los demás sirvientes se sobresaltaron al escuchar el golpe.
Cuando salieron a ver qué pasaba, encontraron a Hugo de pie, imponente, arrojando un cerillo encendido a la caja. En cuestión de segundos, un fuego abrasador la consumió. Sus cómics ardieron entre llamas azules, levantando un olor a tinta y papel quemado. El humo se elevó en el aire nocturno, y todo quedó reducido a cenizas.
Con los sentidos nublados por el alcohol, Hugo grabó un video de las obras ardiendo y se lo envió a Vania.
[Vania, tu amor me da asco.]

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...