Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 313

Al escuchar eso, el humor de Cristina cambió drásticamente y una sonrisa de alivio iluminó su rostro.

Su voz se tornó coqueta y delicada al teléfono.

—Hugo, qué fortuna tenerte. Si no fuera por ti, de verdad no sabría qué hacer.

—No tienes que agradecerme, sabes que lo tuyo y lo de Xavi es mi prioridad —respondió Hugo.

Ambos terminaron la llamada.

Hugo apretó el volante con fuerza. Originalmente se dirigía a Villa Ébano, pero de repente dio un giro en U y enfiló hacia Corporativo Alba.

Luego, llamó a Miguel por teléfono.

—Me quedaré a dormir en la oficina por un tiempo. Ve a la villa y empaca mi ropa.

Miguel se quedó en silencio al otro lado de la línea.

Inmediatamente sintió que las cosas iban de mal en peor.

Sin perder tiempo, se comunicó con Doña Dolores.

La anciana sintió que la presión se le disparaba.

—¿Ahora por qué pelean? ¿No se habían arreglado ya? Qué par de muchachos, no me dan ni un segundo de paz.

A Doña Dolores le dolía la cabeza del coraje.

Apenas había logrado resolver el asqueroso escándalo de la familia Figueroa, y ahora Hugo y Vania volvían a distanciarse.

Indignada y sin saber con quién desquitarse, llamó directamente a Sonia Salazar.

—Dile a tu adorada nuera y a su familia que empiecen a medir su comportamiento en público. Para que un hombre de la edad de Santiago se meta en semejante problema, seguramente él también tiene la culpa. Le pregunté a Hugo y se negó a darme detalles, solo me dijo que la familia Figueroa estaba en problemas y me pidió ayuda. Si no fuera por mi bisnieto Xavi, jamás habría movido un dedo por esa gente. Cristina es tu nuera, así que contrólala. No quiero que otro escándalo de este tipo llegue a mis oídos.

Sonia recibió los regaños sin entender absolutamente nada, pero no se atrevió a contradecirla. Solo pudo tragar saliva y soportarlo. En ese preciso momento, Cristina llegó a la casa, y al verla, Xavi corrió a abrazarla.

—Abuela, esa mujer llorona y su mamá me obligaron a mí y a mami a venir en taxi. Ni siquiera nos dejaron subir al auto de Papá Hugo.

Para Sonia, su nieto era la luz de sus ojos. Cualquier reprimenda de Doña Dolores desapareció de su mente al instante. Acarició las mejillas del niño, pero clavó la mirada en Cristina.

—¿Esa ave de mal agüero de Vania volvió a molestar a mi niño?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama