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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 315

Al escuchar de los labios de Hugo que Vania quería invitarla a cenar, Doña Dolores se llenó de alegría al instante.

¿Acaso lo había malinterpretado todo o era que Miguel estaba sordo?

Le había pedido que vigilara a Hugo y ni siquiera podía darle información correcta.

Pero la alegría de la anciana duró poco; su rostro volvió a tornarse serio.

—Esta invitación que mencionas... ¿es solo de parte de ella o me invitan los dos?

Tenía que dejar eso muy claro.

Si Vania la invitaba sola, significaba que la joven pareja aún seguía distanciada.

La mirada de Hugo se posó con indiferencia en los pastelillos que había comprado para su abuela.

Doña Dolores no probó bocado, manteniendo sus ojos clavados en su nieto mayor.

—¿Y bien?

Hugo, que se había distraído un momento, reaccionó a la pregunta.

—Por supuesto que vamos los dos.

Solo entonces el rostro de la anciana se iluminó con una sonrisa y aceptó comer uno de los postres.

Al salir del estudio de su abuela, Hugo llamó de inmediato a Cristina.

—Ya está acordado. Este fin de semana en la Residencia Real. Pasaré a recogerlas.

Cristina no cabía de la felicidad.

Parecía que Doña Dolores por fin empezaba a aceptarla a ella y a su familia.

Seguramente la anciana ya se había enterado de que la familia Leal había adoptado a Vania.

Cinco años viviendo de la familia Yáñez para terminar corriendo a los brazos de otra familia.

Y pensar que Doña Dolores hasta le había regalado una camioneta de lujo.

Para Cristina, Vania no era más que una interesada y malagradecida.

—¿Qué platillos prefiere la abuela? Así le pido al personal que lo prepare.

Hugo respondió con tono despreocupado:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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