Vania regresó a la mansión Leal junto a Yago. En el camino, recibió una llamada de Elena Figueroa.
Imaginaba de qué se trataba, y aunque podía simplemente ignorarla, no pudo evitar la curiosidad por escuchar las últimas noticias sobre Santiago Figueroa.
—¡Eres una desalmada! ¿Tanto deseas que tu padre se pudra en la cárcel? Te crie todos estos años y ahora pasará diez años encerrado. ¿Cómo se supone que voy a sobrevivir? —sollozó Elena al otro lado de la línea, ahogándose en lágrimas.
Vania obtuvo la confirmación que buscaba y cortó la llamada sin pronunciar una sola palabra.
Cuando el teléfono volvió a sonar, simplemente lo ignoró.
Con el asunto de Santiago resuelto, el humor de Vania mejoró bastante.
Durante las siguientes semanas, puso toda su atención en sus proyectos laborales y en la educación de Luna Zapata.
Lunita había empezado a tomar clases de defensa personal y ya mostraba grandes avances. Como Vania tenía un bebé en camino, no podía hacer movimientos bruscos, pero al tener la niña apenas cuatro años, enseñarle los movimientos básicos no requería mucho esfuerzo.
Aunque la pequeña aún era muy joven, aprendía con una seriedad admirable. En cuestión de un par de meses, ya se movía con bastante destreza.
Por otro lado, el proyecto entre Corporativo Alba y Grupo Nexo seguía avanzando según lo planeado. Hugo Yáñez y Cristina Figueroa visitaban las oficinas de Nexo con frecuencia.
Sin embargo, cada vez que Hugo iba, parecía evitar a Vania a propósito. Si ella iba a participar en una reunión, él convenientemente encontraba una excusa para no estar presente.
Vania tampoco tenía ganas de lidiar con él, así que poco a poco comenzó a distanciarse del equipo del proyecto.
Supuso que Hugo ni siquiera sabía que ella se había mudado, y aun si lo supiera, probablemente no le importaría en absoluto.
Mientras tanto, Cristina y Hugo se mostraban inseparables en público, derrochando tanta cercanía que la gente de afuera, e incluso los colegas en Nexo, ya daban por sentado que eran pareja.
Ese día, se llevaría a cabo la última reunión de sincronización entre Alba y Nexo, pero solo apareció Cristina.
El asistente la guió hasta la oficina de Vania. Vestida de alta costura, Cristina desprendía un aura imponente, levantando la barbilla con la clara intención de hacer sentir inferior a su media hermana.
—Ya no estoy a cargo del proyecto de Corporativo Alba. Si necesitas algo, habla con el personal asignado —Vania apenas le lanzó una mirada de reojo y siguió concentrada en sus documentos, asumiendo que Cristina se había equivocado de oficina.


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