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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 377

Ricardo se quedó mirándola fijamente a los ojos durante casi un minuto eterno. El silencio fue tal que a Cristina comenzó a incomodarle la situación.

Sin embargo, muy en el fondo, ella asumió que esa mirada penetrante era solo una prueba más de que él seguía babeando por ella.

Al recordar su época de estudiante, reconoció que sí, que poseía el aura necesaria para que todos esos príncipes se volvieran locos por ella.

Incluso Hugo, un tipo despiadado, tras investigar su pasado a fondo, se la había llevado para convertirla en su esposa sin dudarlo.

—Del contrato no te preocupes. Soy un hombre de negocios; si el proyecto es sólido y confío en la propuesta, jamás le daría la espalda a una montaña de dinero y recursos —respondió Ricardo al fin.

En ese momento tocaron la puerta de la habitación. Cristina, asumiendo un rol solícito, se apresuró a abrir.

Era Felipe, el asistente de Ricardo. Al ver a la eterna obsesión de su jefe ahí sentada, el pobre hombre hizo un amago de darse la vuelta y salir huyendo.

—Felipe, la señora Yáñez ya tiene que retirarse. Acompáñala hasta la salida.

Cristina se sintió halagadísima. Que el mismísimo asistente personal de Ricardo Zarate la escoltara era un lujo reservado para jefes de estado.

Pero sabía que Hugo seguro estaba esperándola allá abajo. Si Felipe los veía juntos y corría con el chisme, Ricardo podría atacarse de celos y echar por la borda el contrato millonario. Era mejor no arriesgarse.

—No hace falta, de verdad. Mi auto me espera afuera y el chofer está listo —declinó amablemente.

Ricardo asintió sin insistir:

—Entonces, ve con cuidado.

En cuanto Cristina desapareció por la puerta, la cara afable de Ricardo mutó a una expresión lúgubre.

Él estaba en una cama de hospital, y la tipa no había mostrado una sola gota de empatía real. En su cabeza, solo existía el maldito contrato.

Y Hugo Yáñez... ese infeliz jamás lo había respetado. De repente, Ricardo tuvo la sensación de que Cristina lo había metido en una trampa, ofreciéndolo en bandeja de plata a Corporativo Alba.

Se giró hacia Felipe:

—¿Cómo estuvo el impacto de Corporativo Alba en la exposición?

Felipe le presentó el informe con su impecable precisión habitual:

—Al inicio de la presentación convocaron a mucha prensa, pero a mitad del evento, el Grupo Nexo barrió el piso con ellos. Presentaron un robot físico enfocado en el acompañamiento emocional. A mi parecer, es un producto con un potencial de inversión infinitamente superior.

—Es como si el diseño conceptual de Corporativo Alba fuera de juguete en comparación. Señor Zarate, aquí tiene las grabaciones del lugar, véalo usted mismo.

Le pasó una tableta donde las redes sociales hervían con transmisiones en vivo desde el estand del Grupo Nexo.

Ahí, la jefa del proyecto, directora de tecnología y actual vicepresidenta del grupo, Vania Zapata, operaba el robot, permitiendo que interactuara libremente con el público.

A Ricardo le tomó un microsegundo reconocer el rostro de Vania. Era la misma mujer que se lanzó a salvarle la vida cuando se desplomó.

En contraste con Cristina, que estaba ahogada en su propio ego, absorbiendo toda la atención, sin importarle que un hombre muriera a sus pies.

Apretó los puños bajo las sábanas. Él era una potencia global en la industria, ¡y había estado a punto de ahogarse en su propia saliva como un perro abandonado!

—¿Qué detalles tienes del proyecto de Corporativo Alba? —preguntó, con voz ronca.

Felipe deslizó la pantalla, mostrando una toma lateral que evidenciaba el estand de Cristina.

Lamentablemente para ellos, no tenían un prototipo real, puro render en pantalla. Los promotores de Corporativo Alba estaban parados como maniquíes, sin que nadie les hiciera caso.

Toda la audiencia se había agolpado en el territorio del Grupo Nexo.

—Ponte en línea de inmediato con los auditores técnicos que enviamos a Corporativo Alba. Quiero un reporte exhaustivo de la situación real de la empresa —ordenó Ricardo.

Inhaló profundamente del tanque de oxígeno, obligándose a bajar las revoluciones.

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