Vania se levantó de la silla junto a Yago.
—Nos retiramos entonces. Director Yépez, esta tarde yo mismo llevaré a Vania a la base. Tenemos algunos asuntos que resolver en la empresa. Que disfruten su comida.
La mano de Hugo se aferró al vaso con tanta fuerza que, si aplicaba un poco más de presión, el cristal estallaría.
Adrián Mendoza soltó una carcajada de repente.
—Ese señor Leal es muy gracioso. Habla como si viviera con su directora. Afuera dicen que son parientes de crianza, pero la verdad es que parecen marido y mujer.
El comentario le valió una mirada asesina por parte de Hugo, tan afilada que podría cortar. Adrián ni se inmutó, pero a Dante Yépez las palabras le cayeron como un balde de agua fría.
¿De verdad Yago y Vania tenían ese tipo de relación? Ella le parecía una mujer decente y admirable; le costaba creer que su vida privada fuera tan complicada.
El ministro Ximénez, sin embargo, no estuvo de acuerdo.
—Yo no lo veo así. El señor Leal no es ese tipo de hombre. Si de verdad hubiera algo entre ellos, no mantendrían tanta distancia. Él está soltero y ella es viuda, si estuvieran juntos, nadie tendría por qué criticarlos.
¡Crack!
Esta vez, el vaso en la mano de Hugo se hizo añicos de verdad. Ante las miradas confundidas del ministro y del director, él se sacudió los cristales con total naturalidad.
—Se me resbaló, una disculpa.
Al salir de la comida, el rostro de Hugo era una tormenta. Adrián, sin darse cuenta del peligro, seguía burlándose de Vania.
—Hermano, la técnica de Vania para atraparte ha subido de nivel. Y ese director Yépez no dejaba de mirarla, yo creo que le echó el ojo. Tsk, tsk…
Hugo, que caminaba a paso firme, se detuvo en seco.
Adrián, aún despistado, parpadeó confundido.
—¿Qué pasa?
—Regresa en taxi.
Sin decir más, Hugo lo dejó atrás. Adrián casi se va de espaldas.
Al ver que Hugo subía a su auto y arrancaba dejándolo en medio de la nada, todavía no entendía qué había dicho para enfurecerlo tanto.
—¡Oye, oye! ¡Estamos a decenas de kilómetros de la ciudad!
Lástima que Hugo ya estaba demasiado lejos para escucharlo. Adrián se quedó bufando; seguro todo era culpa de Vania. Ella había hecho enojar a Hugo, y ahora él estaba pagando los platos rotos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...