—Cuñada, nunca imaginé que tuvieras una relación tan cercana con el señor Zarate. Todo el mundo sabe que es casi imposible trabajar con él.
Adrián Mendoza había logrado que sus negocios en el extranjero florecieran a lo grande. Cuando la inteligencia artificial comenzó a tomar forma, lo primero que hizo fue buscar a Ricardo Zarate. Para su sorpresa, ni siquiera logró que le concedieran una cita. Adrián, aguantándose el orgullo, pidió a su gente que contactara al asistente de Zarate, pero solo le dijeron que esperara. La espera se hizo eterna y nunca hubo respuesta.
Adrián, que tenía un carácter fuerte y bastante orgullo, no iba a soportar ese tipo de trato. Le dejó los negocios de allá a su vicepresidente y volvió al país con la intención de cambiar de sector.
Cristina sabía que Adrián aún no estaba enterado de que Zarate había decidido cancelar la inversión. Temía que, si se enteraba, él también consideraría retirarse de los negocios con Corporativo Alba. No le quedó de otra que inflar el pecho y aparentar que todo estaba bajo control, respondiendo con su habitual tono dulce.
—No es para tanto. La verdad es que conocí a Ricardo cuando estudiábamos en el extranjero. Él iba unos años más adelante y siempre me cuidó mucho. Cuando fundó su empresa, incluso quiso contratarme con un sueldo increíble para que fuera su asesora financiera. Lo estaba pensando, pero Hugo me trajo de vuelta para casarnos.
Cristina fingió un suspiro de arrepentimiento. Adrián, que en realidad solo charlaba con ella para aliviar la culpa de haber expuesto el matrimonio de Hugo y Vania, pensó inevitablemente en la hermana.
—Si no fuera por todas las bajezas que Vania hizo en su momento, seguramente ya estarías casada con Hugo hace mucho tiempo. Ella no pintaba nada en esta historia —soltó él, bufando.
Cristina bajó la mirada con una leve sonrisa. Parecía que ya había logrado ganarse a uno de los amigos más cercanos de Hugo. Ahora solo le faltaban Mateo Quintanilla, Iker Uribe y ese tal Rodrigo Quintana. Quería asegurarse de tener la aprobación y bendición de todo el círculo íntimo de Hugo antes de la boda.
Vania nunca volvería a tener una oportunidad.
—Eso ya quedó en el pasado. Al final del día, Vania sigue siendo mi hermana. Señor Mendoza, sé que es un gran amigo de Hugo, pero le pido que no hable así de ella frente a mí.
La magnanimidad y nobleza de Cristina dejaron a Adrián genuinamente admirado, haciéndole dudar de sus propios juicios. Solo había pensado en lo triste que era el amor no correspondido de Vania, sin darse cuenta de que la verdadera víctima de toda la historia era Cristina.
Ella y Hugo estaban destinados a estar juntos. Estaba a punto de casarse con él y, justo un día antes de la boda, su propia hermana se acostó con su prometido. ¿Quién no se volvería loco con algo así? Aunque Cristina terminó entrando a la familia Yáñez, pasó de ser la futura esposa a la simple cuñada del hombre que amaba. Un infierno total.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...