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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 426

Cristina decidió hacerse la misteriosa y esbozó una sonrisa cargada de superioridad.

—Lo descubrirán a la hora de la premiación —respondió. Luego clavó la mirada en Vania—. No esperaba que a mi querida hermana le interesaran estos eventos de tan alto nivel. Me enteré de que el profesor Zavala te aceptó como su aprendiz, haces bien en venir a ver si aprendes algo.

Don Tomás casi estalla de furia. *¡Aprender un demonio! Si fui yo quien le rogó para poner mi nombre en su proyecto. ¡Tremenda ignorante!*, pensó, conteniendo las ganas de insultarla en público.

—No vine a aprender —respondió Vania con una frialdad tajante.

De inmediato, Yago intervino para cortar la conversación y despedirse de Hugo.

—Señor Yáñez, acabamos de llegar y estamos bastante cansados. No interrumpiremos más su paseo.

Hugo, que se había mantenido en absoluto silencio desde el principio, parecía no tener el menor interés en saber por qué Vania estaba allí. Se limitó a asentir con frialdad.

—De acuerdo.

El profesor Zavala dio media vuelta y se alejó rápidamente, como si huyera de una peste.

Cristina soltó una carcajada venenosa.

—Hay que reconocer que Vania es toda una experta en arrimarse al mejor postor. Desde que se enredó con los Leal, las oportunidades le caen del cielo. Y pensar que un hombre tan estricto como el profesor Zavala se prestó para su jueguito. Increíble.

Mientras escupía su veneno, Cristina observaba de reojo la reacción de Hugo.

—Sus asuntos no me importan, y a ti tampoco deberían importarte —la cortó Hugo con tono glacial.

Cristina sonrió, fingiendo sumisión, y se aferró aún más a su brazo.

—Por supuesto que no.

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