Cuando la familia de tres bajó del auto, Hugo seguía llevando a Lunita en brazos, dejando estupefactos incluso a los empleados de la Casona.
¿Esos eran el señorito Hugo y la señora Vania con la niña?
¿Acaso estaban viendo mal? El señorito llevaba a la niña cargada y encima iba de la mano con la señora.
Justo detrás de ellos caminaba el joven Julián, que acababa de llegar con su novia.
Los dos grupos entraron por la puerta uno tras otro.
La mirada de Sonia Salazar, la madre de Hugo, se clavó en las manos entrelazadas de su hijo y Vania. Su rostro, siempre elegante y refinado, mostró sorpresa teñida de evidente desagrado.
Pero no dijo nada. Cuando Hugo por fin soltó a Vania, Sonia ni siquiera se dignó a mirar a su nuera ni a su nieta.
—¿No fuiste a recoger a Cristina y a Xavier?
El atractivo rostro de Hugo se ensombreció por un par de segundos.
Cuando Miguel le avisó que Vania se había ido, arrancó el auto de inmediato para seguir al taxi de ella, y por completo se le olvidó ese detalle.
Sonia no pareció querer regañarlo, solo le hizo un leve recordatorio.
—Ellos te siguen esperando en casa.
Hugo frunció el ceño con una ligera molestia en la voz.
—¿Cuando usted vino no le pidió al chofer que los trajera también?
Sonia se quedó pasmada y, luego, deslizó una mirada de total incredulidad sobre Vania y la niña.
—Todos estos años has sido tú quien los trae a la Casona. ¿Acaso Vania no tiene piernas, no sabe el camino o no puede pedir un auto en la aplicación?
Hugo no contradijo a su madre y asintió.
—Iré enseguida.
Julián llevó a su novia a saludar a la abuela. Al ver a Julián y a Vanina, a Sonia se le iluminó el rostro con una sonrisa de inmediato.
Hugo miró con desconfianza a Julián y a Vania, que estaba distraída jugando con su hija.
Sin dudarlo, sacó el teléfono y llamó a Miguel.
—Ve a casa de mi madre y recoge a Cristina y al niño.
Miguel, que ya iba de camino a la empresa para estacionar, se quedó paralizado varios segundos al escuchar la orden.
¿A él lo mandaban a recoger a Cristina y a ese pequeño monstruo de Xavier?
¿No era siempre el jefe quien iba por ellos personalmente?
—¿Dónde está mi papá Hugo? ¡No quiero ir contigo!
Miguel mantuvo la sonrisa impecable en su rostro.
Sus responsabilidades laborales no incluían justificar el paradero de su jefe ante la amante.
Cristina no preguntó directamente, pero su expresión dejó claro que exigía una respuesta a la rabieta de su hijo.
—Sobre eso no tengo idea, pero ya es tarde. Señora Cristina, será mejor no hacer esperar demasiado a la abuela. El joven Julián también acaba de llegar.
La indirecta era clara: ella era la única que faltaba.
Cristina le lanzó una mirada afilada a Miguel y esbozó una sonrisa forzada.
—Tienes razón. A la abuela no le gusta esperar.
Reprimiendo su furia, se subió al auto.
En cuanto Miguel arrancó, el reproductor puso música infantil automáticamente.
Cristina frunció el ceño y Xavier también hizo una mueca de fastidio.
—¿Qué es esa música? Está horrible. Apágala ya, no quiero escuchar eso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...