Desde el ataque que sufrió, Vania se había convertido rápidamente en el centro de atención de los círculos políticos y empresariales.
Si no fuera porque su proyecto de investigación amenazaba a ciertos grupos internacionales, ¿por qué alguien se arriesgaría tanto para intentar quitarle la vida a una simple científica?
Afortunadamente, el Comisionado Zúñiga había sido de gran ayuda y la protección de Dante Yépez era impecable.
Desde la residencia de la familia Leal hasta la base, Vania viajaba escoltada por vehículos militares. Iba en uno de ellos, pero nadie sabía exactamente en cuál.
Esa ruta pasaba obligatoriamente frente a las propiedades de la familia Figueroa y la familia Yáñez.
Al salir de casa temprano, Elena Figueroa no pudo evitar su asombro al ver pasar a toda velocidad a decenas de vehículos imponentes.
—¿Qué clase de pez gordo viaja con tanto alboroto? Pasan todos los días y tenemos que apartarnos, qué ridículo.
Elena se quejaba mientras hablaba sola.
Ese día, Cristina había regresado a casa. Llevaba varios días sin ir a Corporativo Alba.
Había un sinfín de problemas, pero por suerte su madre no solía ver las noticias. Elena planeaba salir a jugar a las cartas con sus amigas adineradas, pero al toparse de nuevo con el convoy que escoltaba a Vania, decidió quedarse al ver que Cristina había llegado.
—¿Cómo sigue Xavi?
Xavier Yáñez seguía hospitalizado y Sonia Salazar lo estaba cuidando. Elena no tenía la menor intención de ir a verla.
No le importaba en lo absoluto; al final del día, eran parientes políticos, pero Sonia siempre la miraba con desprecio. Al no tener que cuidar al enfermo, Elena se sentía aliviada, sabiendo que la familia Yáñez no se atrevería a hablar mal de ella a sus espaldas.
—Está bien, no es nada grave.
La mente de Cristina era un caos. La paz que vivía era solo una fachada. Hugo no aparecía por ningún lado y, gracias a los médicos, el estado de Xavier no corría peligro.
Preocupada por su único nieto, Sonia no confiaba en nadie más para cuidarlo. Había llevado a dos empleadas de la familia Yáñez y se turnaba personalmente con ellas para vigilarlo.
Cristina sabía que ya no podía usar a Xavier para sus planes, así que desistió de intentarlo.
—Qué alivio.
Al notar la extraña expresión de su hija, Elena preguntó con preocupación:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...