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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 581

—¿Acaso no recuerdas todo lo que le extorsionaste a mi asistente durante cinco años? —respondió Vania con una risa fría—. Son más de cuatro mil millones y tú lo sabes perfectamente. Más te vale devolver ese dinero.

Cristina se quedó paralizada.

Siempre había creído que Vania estaba tan enamorada de Hugo que jamás se atrevería a cobrarle esa cuenta.

—¿Y Hugo? —la amenazó Cristina, intentando sonar segura—. ¿Acaso él solo vale cuatro mil millones para ti? Si me obligas a pagarte, él se pondrá furioso contigo.

Vania esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo.

—Señora Cristina, creo que tus cuentas están mal. ¿De dónde sacas que Hugo vale cuatro mil millones? ¿Acaso es dinero de monopolio? En lugar de preguntarte de dónde vas a sacar esa cantidad, déjame ayudarte a organizar tus finanzas. No quiero dinero del Corporativo Alba, quiero el dinero de tu Consorcio Figueroa. Tienes propiedades, edificios y activos... Vende lo que tengas que vender. Solo acepto efectivo o transferencias directas, por supuesto, con el concepto claro de que estás pagando una deuda. Sumando los intereses legales acumulados en estos cinco años, el total que me debes asciende a trece mil ciento veinticuatro millones de pesos. Y no te queda mucho tiempo. Estaré esperando.

Justo en ese momento, una empleada de la casa trajo una bandeja con bocadillos. Vania tomó un pequeño pastelillo y se lo llevó a la boca con total parsimonia, mientras Cristina explotaba de rabia.

—¡Trece mil millones! Vania, ¿por qué mejor no me asaltas? No tengo ese dinero y jamás venderé mi empresa. El Consorcio Figueroa le pertenece a mi padre y a la junta directiva, yo no tengo la autoridad...

Vania la interrumpió de tajo.

—Señorita Figueroa, ya ni siquiera me voy a molestar en llamarte por el apellido de tu amante. Eres la representante legal del Consorcio Figueroa desde hace tiempo; los registros gubernamentales no mienten y no puedes ocultarlo. Hace unos meses echaste a tu propio padre de la junta para tomar el control absoluto. Tal vez tu empresa no sea un gigante corporativo a nivel mundial, pero vale un par de miles de millones. Con vender un par de edificios tienes. No creo que necesite enseñarte cómo liquidar tus propios bienes, ¿o sí?

La mirada que Cristina le lanzó a Vania cambió por completo. Era como si estuviera viendo a esta mujer por primera vez en su vida.

—No sé de qué estupideces hablas. Es imposible que venda los activos del consorcio. Sigue soñando.

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