Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 675

Si César realmente hubiera muerto, probablemente Hugo ya se habría casado con ella.

—¿Cuándo te contactó Hugo?

Necesitaba saber si Hugo ya estaba al tanto de todo. César no tardó en darle la respuesta que temía.

—Hace un par de años. Sabía que él te estaba cuidando muy bien allá, por eso no te pedí que volvieras. Además, con mi condición...

Cristina se arrojó a sus brazos y le puso un dedo sobre los labios.

—No permito que digas eso. No me importa tu condición, sigues siendo mi esposo.

Se tragó todas sus frustraciones.

César esbozó una leve sonrisa, pero había un brillo afilado en su mirada.

—Durante estos años que estuviste con él... ¿pasó algo entre ustedes?

—No.

Y no era mentira. Lo decía con un profundo resentimiento contenido.

—Puedes estar tranquilo. Hugo es todo un caballero, jamás me habría tocado. Si lo hubiera hecho, no habría tenido a Luna con mi hermana. Y ahora hasta tienen un hijo juntos. Supongo que te lo contó, ¿verdad?

Cristina solo estaba tanteando el terreno, y César asintió.

—Sí. Me mandó fotos, es un niño hermoso. Tanto Luna como el pequeño Davis tienen los rasgos de los Yáñez.

Tras decir eso, César frunció el ceño y miró a Xavier, que estaba absorto jugando en su teléfono.

—Deberías ponerle más disciplina a Xavier. ¿Todavía no has arreglado lo de su inscripción escolar?

Acostumbrado a los caprichos que le cumplían en su país, Xavier era un salvaje que no lograba adaptarse a su nueva vida en Solecia. Su inglés era desastroso, lo que le impedía comunicarse, y su actitud en público era insolente.

Allí no existían los privilegios a los que estaba acostumbrado. En su tierra, el dinero y el poder obligaban a la gente a adularlo; aquí, nadie le rendía pleitesía. Incluso si lograban meterlo a una escuela de élite, estaría rodeado de gente con mucho más dinero que él.

Durante sus años en Solecia, César apenas se había involucrado en los negocios. Su prioridad había sido su salud.

Y Cristina, por su parte, no tenía cabeza para lidiar con el niño.

Además, las escuelas exigían entrevistas y, sobre todo, una cantidad absurda de dinero.

Ella había huido con lo poco que pudo sacar. Estaba fingiendo frente a César, pero sus recursos se agotaban rápidamente. Los cientos de miles de dólares que tenía habrían durado años a una persona normal, pero ella estaba acostumbrada al lujo extremo.

Había contactado a un grupo de conocidas de su país que vivían ahí, y entre salidas de compras, cenas y fiestas, la cuenta bancaria había quedado casi en ceros en cuestión de noches.

—Sí. Lo sé —respondió ella, cortante.

César notó su tensión y la observó desde el sofá.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama