Toda esta desgracia era culpa de Vania. Si no fuera por ella, Cristina seguiría siendo la intocable señora Yáñez, y ella no estaría en la calle, mendigando un techo.
La recepcionista, manteniendo una sonrisa profesional, se preparaba para preguntarle si tenía una cita, pero Elena ni la miró y siguió de largo hacia los elevadores.
Al notar la actitud sospechosa, la empleada se interpuso en su camino. Su tono fue educado, pero firme.
—Señora, disculpe, ¿tiene una cita programada? Sin autorización no puede subir.
—¿Cita?
Elena soltó una carcajada amarga. Su voz se elevó en un tono agudo y estridente.
—¡Vengo a buscar a Vania! ¡Díganle a esa malagradecida que baje a darme la cara! Soy su madre. ¿Desde cuándo una madre necesita hacer cita para ver a su propia hija? ¡Se cree la gran cosa!
El escándalo fue inmediato. Los empleados y ejecutivos que pasaban por el vestíbulo se detuvieron a mirar, y los murmullos no tardaron en esparcirse.
Alguien reconoció a Elena, lo que avivó aún más los chismes.
—¿Ella es la madre de la Directora Zapata? Nunca la había visto por aquí.
Pero a juzgar por la agresividad de la mujer, estaba claro que no venía a una visita familiar.
La recepcionista, viendo que la situación se salía de control, intentó calmarla.
—Señora, por favor tome asiento en la sala de espera. Enseguida le anuncio su llegada.
—¿Esperar? ¿Por qué tendría que esperar a mi propia hija? ¡O la hacen bajar ahora mismo, o subo yo a buscarla!
Elena no estaba dispuesta a ceder. Todo el veneno que llevaba acumulado estalló, y aprovechó el público para torcer la historia a su conveniencia.
—¡Vania le robó el dinero y las propiedades a su propia hermana, y a mí me dejó en la ruina absoluta! Mírenla ahora, sintiéndose poderosa, pisoteando a su familia para trepar. ¡Quiero ver si puede dormir tranquila en esa silla de Directora! Mi Cristina no puede ni regresar a su país por culpa de esta víbora. ¿Crees que me vas a detener? ¡Hoy voy a subir, y quiero que todos escuchen la clase de monstruo que crié!
Sin importarle los intentos del personal de seguridad por frenarla, empujó a la recepcionista y caminó hacia los ascensores, gritando a todo pulmón para asegurarse de que su teatro fuera escuchado por todo el edificio.
En medio de la confusión, varios vehículos oficiales se detuvieron frente a las puertas de cristal del corporativo.
Vania entró al vestíbulo. Llevaba un traje sastre impecable de corte minimalista, el cabello recogido con precisión y una mirada gélida que imponía respeto al instante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...