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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1086

Aún no estaba segura de si Roxana le había creído o no; tenía que andar con muchísimo cuidado.

Pero, ¿no debería ella estar con la familia Montes?

¿Qué hacía allí?

—Señorita, cuando me fui de Veridia, Doña Isabel también viajó hacia acá. Escuché que vino específicamente a verla. ¿Por qué no está acompañándola y en cambio vino al Hospital Edson?

Roxana respondió con naturalidad:

—Vine a visitar a un paciente que conozco, me perdí y terminé aquí.

—Pero aquí hay control de acceso, ¿cómo logró entrar? —Yuliana se mostró cada vez más extrañada—. Además, me pareció escuchar el sonido de la tarjeta hace un momento...

—Ah, claro, usé esta tarjeta para entrar. —Roxana mostró la tarjeta de acceso negra—. La persona que conozco tiene cierta influencia y, por temor a que me perdiera, me la dio para que alguien me guiara en cualquier momento.

Al escuchar que el contacto de Roxana tenía el nivel necesario para darle esa tarjeta negra de máxima seguridad, Yuliana comenzó a especular en silencio de quién se trataría.

Pero rápidamente se dio cuenta de que esa era la oportunidad perfecta para silenciar a Roxana. Esbozó una sonrisa y dijo:

—Señorita, resulta que mi prima ya está descansando. ¿A dónde necesita ir? Yo la guío. Ya he venido dos veces, así que conozco bien el lugar.

Al ver su disposición a quedarse a solas con ella, los fríos y elegantes ojos de Roxana tuvieron un ligero brillo, y sonrió levemente.

—Está bien, te lo agradezco.

—No es nada, sígame, por favor —dijo Yuliana, caminando al frente con respeto.

—Mhm. —Roxana la siguió con paso firme.

Tras pasar tres curvas consecutivas, Roxana notó que algo no cuadraba.

En teoría, si caminaban hacia el exterior, ya deberían haber salido de la zona acordonada por las cortinas negras.

Sin embargo, el entorno se volvía cada vez más oscuro.

—Señorita, este es un atajo hacia afuera. Cuando crucemos este pequeño pasadizo, llegaremos a un jardín exterior y desde allí podremos tomar el ascensor para bajar.

Yuliana, sintiendo la desconfianza de Roxana, ofreció una explicación de inmediato.

—No te preocupes, tómalo con calma, no tengo prisa —respondió Roxana con tono indiferente.

Al escucharla, a Yuliana se le dibujó una sonrisa de triunfo en el rostro.

Guardó su celular y, con paso orgulloso, guio a Roxana por el pasillo.

Capítulo 1086 1

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