Patriciano Soler y Valeriano Sandoval no dejaban de echar vistazos al pequeño salón.
Habían pasado diez minutos y Roxana no salía; empezaban a preocuparse.
El receso terminó, y los invitados que charlaban en grupos regresaron a sus asientos.
En ese momento, alguien entró apresurado y se acercó a Jacinto Carrillo para informarle.
—Señor, el Príncipe Zachary ha llegado.
Jacinto, al escuchar esto, jaló de inmediato a Bernardo Montes para ir a recibirlo. No era cobardía, sino el pánico a ofender al príncipe más famoso de todos.
—Hermano, ¿qué te parece si Rafael y yo vamos con ustedes? —sugirió Marina Montes de Soler. Había escuchado hablar del Príncipe Zachary innumerables veces, pero jamás lo había visto en persona y sentía curiosidad.
Jacinto asintió. Bernardo lo pensó unos segundos; los miembros de la realeza solían ser arrogantes, y aunque Zachary tenía mejor fama, siempre era mejor prevenir. Llevar a su hermana —que compartía cierto parecido con Roxana— y a su cuñado, podría evitar que el príncipe hiciera un desplante.
Apenas se marcharon, el teléfono de Valeriano vibró.
Pensando que era un mensaje de Roxana, lo sacó de prisa.
Para su sorpresa, era AmorEterno, quien no se había comunicado en días.
[AmorEterno: S, te cuento. ¿Te acuerdas que la última vez pensé que ya no tenía oportunidad? Resulta que estos dos últimos días, mi diosa me ha pedido que le haga favores y hasta me dijo que tuviera cuidado. ¡Jajaja, siento que otra vez tengo oportunidad!]
Los ojos inexpresivos de Valeriano se oscurecieron de golpe al leer el mensaje, como si una tormenta se avecinara.
La emoción del otro lado era tan palpable que podía imaginarlo pavoneándose detrás de la pantalla.
Sus dedos largos apretaron el teléfono.
[S: No cantes victoria. A lo mejor solo te buscó porque le quedaba cómodo y te está usando de mano de obra gratis.]
[AmorEterno: ¡Imposible, absolutamente imposible! No la conoces. Ella no le pide favores a nadie que no sea de su círculo íntimo. ¡Si me buscó a mí, significa que ocupo un lugar especial en su corazón!]
El rostro de Valeriano se ensombreció aún más y tecleó rápido.
[S: ¿No será que todo esto es solo una ilusión tuya y ella ni siquiera lo piensa así?]
[AmorEterno: Lo que pasa es que estás celoso. Tienes tanta amargura en tus palabras... seguro estás soltero, ¿verdad? Jajaja, cuando consiga novia, te ayudaré a buscar a una buena belleza. Espera mis buenas noticias.]
¡Valeriano no podía creer el descaro de Zachary! Antes era tan tímido, ¡y ahora resultaba ser un completo sinvergüenza!
A pesar de que ya ni siquiera le daba ánimos, el otro seguía engañándose a sí mismo con una fe inquebrantable.

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