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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1183

—Gracias a Dios que estás bien, me tenías muerta del susto. Tienes que agradecerle a la Doctora Serena, ella te salvó la vida. Deja de llorar y dale las gracias, cariño.

Después de calmar a su hija, Estela no olvidó los modales.

Annette se retorció, incómoda. Sabía perfectamente que Roxana le había salvado la vida, pero acababa de pasar la vergüenza más grande de su existencia vomitando de esa manera. Además, ¡Roxana le había dicho que su padre se había humillado ante ella! Su orgullo no le permitía agradecerle.

Al ver su actitud, Nader intervino con firmeza:

—Annette, haz lo que dice tu madre.

Annette se mordió el labio, renuente.

—Papá... ella se atrevió a decir que tú le suplicaste piedad. Sé que la Doctora Serena es importante, pero tú eres el líder de la familia Solórzano. Eres mucho mayor que ella, ¿cómo pudo decir semejante atrocidad?

—No mintió. Fui yo quien le suplicó.

Nader lo admitió sin titubear, cortando de raíz la rabieta de su hija.

Annette se quedó de piedra. ¿Era verdad?

¡Roxana realmente había sometido a su padre!

¡Pero eso era imposible!

La familia Solórzano era un imperio criminal aliado a los más poderosos. ¡No podían agachar la cabeza ante una chica tan joven! ¡Serían el hazmerreír de todos!

Nader notó que su hija estaba en shock, pero la situación no daba margen para errores. Le ordenó con severidad que diera las gracias.

Ante la mirada implacable de su padre, Annette por fin murmuró:

—Muchas gracias por salvarme la vida, Doctora Serena.

Roxana, que estaba ocupada guardando su equipo médico, respondió sin mirarla:

—No tienes que agradecerme, no me importa en lo absoluto.

Annette se quedó sin palabras.

«¡Si no te importaba, habérmelo dicho antes de humillarme pidiendo perdón!»

Sin perder el ritmo, Roxana sacó su teléfono y abrió un código de cobro.

—Señor Nader, es momento de liquidar la cuenta.

Nader no preguntó el precio; simplemente transfirió cincuenta millones a la cuenta de la joven.

—¡Papá, solo me dio a tragar una mezcla asquerosa! ¡No vale tanto dinero! —exclamó Annette al ver la exorbitante cifra, entrando en pánico de nuevo.

—Tú no te metas en esto —le advirtió su padre.

Roxana recibió el pago sin que su expresión cambiara ni un milímetro.

—Como pueden ver, su hija está fuera de peligro. No necesito darles mayores explicaciones médicas. Asegúrense de que coma ligero y descanse mucho. En una semana estará como nueva.

—Entendido, muchísimas gracias, Doctora Serena —agradeció Estela desde el fondo de su corazón. La vida de su tesoro valía muchísimo más que cincuenta millones.

Desde la puerta, el Príncipe Zachary vio acercarse a Valeriano y Mateo, así que entró apresuradamente, tapándose la nariz.

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