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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 666

Al ver que el hombre hablaba totalmente en serio, Roxana miró a sus padres. —Mamá, papá... ¿les molesta si vendo las baldosas de la casa?

Al escucharla, los demás pensaron: «¿Cómo que 'venden las baldosas'?

¡Lo que quiere comprar es la pintura, por Dios!»

Marina y Rafael se miraron, ambos esbozando sonrisas de impotencia.

—Roxana, cariño —dijo Rafael—, lo que el señor Zaldívar quiere es tu obra de arte. Si a ti no te importa, a nosotros tampoco.

El señor Zaldívar miró a Roxana rebosante de esperanza, y cuando ella asintió, casi saltó de alegría.

—¡Por favor, retrocedan todos! ¡Denle espacio a mi pintura para que se seque más rápido!

Tras decir eso, sacó su teléfono y llamó a su asistente: —¡Sí, el mármol exclusivo de la residencia del presidente Soler! Llama a todos los obreros disponibles, ¡que vengan de inmediato y con todo el equipo!

Al verlo tan entusiasmado y devoto, ¡los demás se maldijeron por haber sido tan lentos!

—Señorita Soler, ¿podría pintarme algo en el vestido? Solo un pequeño detalle, ¡pida la cantidad que quiera!

Roxana estaba a punto de regresar con sus padres aprovechando que todos habían retrocedido, pero una elegante señora de sociedad le cortó el paso.

Antes de que Roxana pudiera responder, el resto de los invitados se abalanzaron sobre ella.

Y las peticiones comenzaron a ser cada vez más disparatadas.

—Señorita Soler, ¿puede pintarme este bolso de diseñador? ¡Me da igual lo que pinte, aunque sea una sola letra!

—Señorita Soler, ¿pinta en las uñas? Si me dice que sí, me las despinto ahora mismo. O si no quiere pintar, ¡solo dígame el diseño, lo grabo y mi manicurista lo hace!

—¡Señorita Soler...!

Roxana estaba a punto de ser aplastada por la multitud.

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