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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 669

Al día siguiente.

En cuanto Roxana se despertó, vio una solicitud de amistad en su teléfono; el usuario estaba registrado como el Director Salazar de la Universidad del Sur.

Arqueó una ceja con sorpresa. «¿Para qué me querrá contactar el director?», pensó.

Sin embargo, antes de ver la solicitud, ya había recibido un mensaje de texto suyo.

[Señorita Soler, disculpe la intromisión. El asunto es el siguiente: faltan apenas dos días para la Liga Interuniversitaria. Aunque ya presentó su solicitud de transferencia, los trámites aquí en la Universidad del Sur aún están en proceso. Además, Don Abelardo registró su nombre para la Liga hace mucho tiempo, por lo que me preguntaba si sería posible que se tomara un par de días para participar en la competencia.]

El tono extremadamente cauteloso y casi suplicante del mensaje traspasaba la pantalla.

Entonces recordó que le había prometido a Don Abelardo que participaría en una de esas ligas.

Así que, sin darle más vueltas, aceptó la solicitud de amistad.

El director, como si hubiera estado mirando fijamente el teléfono todo este tiempo, le envió un mensaje instantáneo de inmediato.

[¡Buenos días, señorita Soler! ¿Dispone de tiempo para participar en la liga? Esta competencia es vital para el prestigio de la Universidad del Sur. ¿No cree que podría hacerse un huequito en su agenda? Le aseguro que no será en vano; el ganador de cada encuentro recibirá un premio en efectivo por parte de la liga. Son 10 000 pesos por evento ganado. Y por parte de la universidad, también asignaremos un bono especial de nuestro presupuesto para los estudiantes que obtengan el primer lugar.]

[Además, si logra conseguir múltiples primeros lugares durante el torneo, el bono se multiplicará. El récord actual es de cinco victorias consecutivas, por un monto total de 320 000 pesos. Dada su excelencia académica, estoy convencido de que ganar cinco eventos no sería ningún problema para usted. ¿No le parece?]

Roxana notó de inmediato la urgencia y el desespero del director; para intentar convencerla, hasta le había hecho el cálculo exacto de las ganancias.

A ella no le importaba en lo más mínimo el dinero, pero, como se lo había prometido a Don Abelardo, sentía que era su deber cumplir con su palabra.

[Descuide, director. Voy a participar. Por favor, envíeme la dirección y los horarios de los eventos. Me presentaré el día de la competencia.]

Capítulo 669 1

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