—No me imagino el dolor que debió sentir Yara al enterarse de todo esto. ¡Pobre chica, me rompe el corazón!
En cuestión de minutos, bajo la influencia deliberada de los agitadores infiltrados, la conversación se alejó por completo del concurso musical y se convirtió en una cacería de brujas contra Roxana.
Mónica Montes comprendió que la situación se salía de control. ¡Yara era un verdadero dolor de cabeza!
Ella sola había provocado que la echaran la noche anterior por su propia estupidez, pero ahora se pintaba como una mártir y echaba toda la culpa a Roxana y a la familia Soler.
¡Era la encarnación de la serpiente traicionera del cuento!
Al escuchar las críticas, Roxana esbozó una sonrisa desinteresada.
Al ver que su red de mentiras estaba a punto de desmoronarse, Yara había optado por el ataque preventivo, posicionándose como la víctima moral para utilizar a las masas como arma.
Pero conociendo su carácter limitado y egoísta, era evidente que no tenía la astucia para idear un plan tan retorcido.
¿Quién estaba moviendo los hilos detrás de ella?
—¡No digan estupideces! ¡Roxana no es esa clase de persona!
Silvano Sarmiento no pudo soportar que difamaran a la persona que más admiraba y de inmediato alzó la voz.
León Valdés y Braulio también se pusieron de pie para refutarlos.
—¡Pura basura! ¡Nuestra jefa es transparente, no necesita rebajarse a usar trucos baratos! Además, se tomó la molestia de participar en la competencia de medicina y salvó la vida de varios estudiantes envenenados ayer. ¡A ver quién de ustedes tiene el valor de decir que no trajo honor a nuestra universidad!
—¡Ustedes, bola de ignorantes, no tienen derecho a juzgarla! Está bien que la tal Yara se haga la valiente, ¿pero eso significa que mi jefa debe aceptarla con los brazos abiertos? ¿Que es una resentida si no lo hace? A mí me parece que tienen demasiado tiempo libre. Si tantas ganas tienen de ser famosos, ¡yo mismo me encargo de hacerlos virales!
Quienes habían estado lanzando indirectas sarcásticas hace un momento se quedaron helados. Reconocieron a Braulio de inmediato; él era el campeón nacional de programación del año pasado y famoso por haber resuelto una gran crisis para la Corporación Sandoval.
Sabiendo de sus habilidades informáticas, sintieron terror de que expusiera sus datos personales en internet y no se atrevieron a replicarle.
—Si quiere que la respetemos, tiene que demostrar que sabe de lo que habla. ¡Si no tiene talento real, no tiene derecho a criticar a Yara!
Yara quería ganar simpatía pública, pero al escuchar que exigían que Roxana tocara para demostrar su valía, el pánico se apoderó de ella.
Nadie sabía mejor que ella cuán monstruoso era el talento musical de Roxana.
¡De ninguna manera podía darle la oportunidad de dejarla en ridículo frente a todos!
—Por favor, dejen de pelear. No quiero que haya conflictos por mi culpa.
Pero la multitud estaba tan enardecida que nadie le hizo caso.
León, Braulio y Caleb Valente sentían que la sangre les hervía ante las calumnias ridículas que lanzaban los detractores.
—¡Silencio! —resonó de pronto una voz fría y llena de autoridad.

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