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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 168

El examen en el segundo piso ya había comenzado. De pronto, la pantalla gigante que estaba detrás de los estudiantes en la planta baja descendió.

—¿Qué es eso?

—¿Será que el rector sabe que estamos muy pendientes del caso de plagio entre Marco y Silvano, y va a transmitirlo?

—Lo dudo. El rector está ocupadísimo, ¿por qué le importaría algo así?

—Pero esa pantalla es para transmitir, ¿no? Si no van a mostrar el examen, ¿qué más veríamos?

Ximena tampoco sabía a qué se debía y le preguntó a Roxana por inercia:

—Roxana, ¿qué crees que nos van a mostrar?

Roxana cerró su celular, ocultando el mensaje que Don Abelardo acababa de enviarle por WhatsApp.

[Jaja, no creas que no me he dado cuenta... ¿Estás muy interesada en ese muchacho, Silvano, verdad? ¡Ven, tu querido viejo te lo transmite en vivo para que veamos juntos el talento de este joven!]

Roxana respondió con tranquilidad a Ximena:

—Seguro van a hacer una transmisión en vivo del examen.

Al escucharla, un estudiante aplaudió de inmediato.

—¡Si Roxana lo dice, tiene que ser verdad!

Los demás se unieron al coro de aprobación.

—... —Roxana se quedó perpleja. «¿Desde cuándo confían tanto en mí?»

Aprovechando que nadie la miraba, le respondió a Don Abelardo.

[No te dejes llevar por los rumores. No estoy interesada en nadie.]

Él le envió otro mensaje enseguida.

[Muchacha, ya eres mayor de edad, si quieres novio no me opongo. Pero ese muchacho no me convence, mejor deberías considerar a mi sobrino nieto, aunque sea un poco inútil.]

Al ver que él seguía con lo mismo, Roxana soltó un ligero chasquido con la lengua.

[Los hombres solo afectan la velocidad a la que gano dinero. Gracias, pero no.]

En la sala del examen, Don Abelardo leyó la respuesta y se atragantó con el agua que bebía.

—¡Cof, cof, cof!

—Yo también, hasta el director de departamento, que siempre es tan amable, se ve aterrador. ¡Ay, seguro se me van a dormir las piernas al entrar!

—Con razón los que ya salieron tenían cara de funeral, esto es una tortura psicológica...

—Ya no digas más, solo de verlos siento que me voy a desmayar.

Mientras todos dudaban de sí mismos, Roxana permanecía impecable.

Incluso apoyó la barbilla en la mano y observó la pantalla con interés.

Su perfil era exquisito y tenía un aire de despreocupación que acaparaba la atención.

Varios chicos que estaban cerca se quedaron embobados mirándola.

Al notarlo, Roxana no cambió su postura en lo más mínimo, pero su voz sonó fría como el hielo:

—Si no aprecian sus ojos, con gusto se los arranco.

—... —Inmediatamente, todos apartaron la mirada.

«¡¿Cómo puede alguien tan bonita ser tan aterradora al hablar?!»

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