"Llevo un año entero esperando el 'Elíxir de Renovación', ¡hoy tiene que ser mío! ¡Ofrezco 5 millones!"
Ese precio disparó de inmediato el valor del elíxir, convirtiéndolo en un tesoro inalcanzable para la mayoría.
"¿Acaso está loco? ¡El precio inicial era de un millón y lo subió de golpe a cinco!"
Elba murmuró molesta, pero rápidamente se unió a las pujas: "¡6 millones!"
"¡Ofrezco 6 millones 500 mil!"
"¡7 millones!"
Con cada grito, el ambiente en la sala llegaba a niveles de euforia.
En otro palco privado, el asistente Leandro le informaba en tiempo real de la situación a Valeriano a través de una videollamada.
"Joven Valeriano, el precio del 'Elíxir de Renovación' ya llegó a los 7 millones, está subiendo mucho más rápido de lo que calculamos. ¿Empezamos a pujar?"
Valeriano, con sus ojos tan profundos como un abismo oscuro, observó la pantalla. Tras un breve silencio, respondió con voz grave: "No hay prisa".
"Entendido".
Leandro se humedeció los labios resecos por los nervios. No era su primera subasta de alto perfil, pero ninguna lo había puesto tan tenso como esta.
¡Se trataba del Elíxir de Renovación!
¡Decían que, con solo ingerirlo, un anciano de ochenta años podía recuperar el vigor de un joven!
Si hasta él, un tipo común que jamás podría pagarlo, sentía tentación, con mayor razón esa manada de "lobos hambrientos" que llevaban tiempo esperando.
En apenas cinco minutos de iniciada la subasta, el precio del elíxir ya había subido como la espuma hasta llegar a los 10 millones de pesos.
"¿De dónde salió tanta gente en este pueblucho de Puerto Esperanza con dinero para pelear por el 'Elíxir'?" Elba estaba histérica al ver que el precio ya había consumido la mitad de su presupuesto.
Yara sabía que esa subasta era exclusiva, pero nunca imaginó que una simple píldora alcanzaría precios de ocho cifras.
Al notar que Elba estaba perdiendo los estribos, la consoló con voz suave: "Tranquila, Elba, aún tenemos oportunidad".
Elba respiró hondo y se calmó un poco, comenzando a pujar a su propio ritmo.
Roxana, viendo cómo el precio seguía subiendo en la pantalla, entrecerró sus ojos claros y se hundió en sus pensamientos.



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