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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1102

Yara siempre había sido consentida. Estaba acostumbrada a ser el centro de atención; tenía todo lo que deseaba. Sin embargo, en cuanto veía a alguna amiga o compañera con algo que ella no tenía, corría a casa para exigirlo y, al día siguiente, se paseaba presumiéndolo.

En todos esos años, jamás le había dado un regalo sincero a ninguno de los mayores que tanto la adoraban. Cada vez que llegaba el cumpleaños de sus padres, compraba un pastel carísimo fingiendo que ella misma lo había horneado. Y para colmo, ni siquiera tomaba en cuenta los gustos o la salud de los abuelos; siempre elegía algo empalagoso que ellos no podían comer.

Al final de esas celebraciones, cuando los ancianos ya estaban exhaustos, Yara los obligaba a posar para fotos durante al menos media hora, sin detenerse hasta tener la galería perfecta para sus redes sociales.

Antes, todos la querían de verdad, así que nadie le recriminaba nada; hacían lo posible por complacerla y consentirla.

Pero tanta devoción y tolerancia no trajeron buenos resultados. Para evitar quedarse sola en el hospital, Yara había sido capaz de derribar a la abuela que tanto la amaba, importándole muy poco su avanzada edad, su fragilidad o los restos de veneno que aún debilitaban su cuerpo.

¡Esa actitud no era diferente a la de un parásito desagradecido!

«Gracias, Roxana».

Durante todo ese tiempo, la verdadera heredera de la familia no había dejado de sorprender a Bernardo. Era evidente que esa joven brillaría con luz propia en cualquier lugar, incluso si nunca hubiera regresado a la familia Soler. De hecho, volver a casa le había traído más problemas que beneficios. Por eso, él estaba profundamente agradecido de que hubiera decidido regresar y confiar en ellos, su familia biológica.

Roxana captó el mensaje implícito en la mirada de su tío Bernardo y sonrió con ligereza.

—Es un detalle sin importancia, tío Bernardo. No tiene por qué agradecerlo.

Mateo también leyó entre líneas y supo que compartía los mismos pensamientos que su tío. Al reflexionar sobre la actitud de la familia, recordó la pésima idea que tuvo Darío el día que Roxana llegó por primera vez, cuando la hizo recoger en un viejo tractor.

Sin pensarlo, Mateo abrió el chat grupal donde solo estaban los tres hermanos.

[Mateo: @Darío, acabo de cancelar tu bono de dividendos de la empresa para el próximo semestre.]

El mensaje de Darío apareció casi al instante.

[Darío: ¡Hermano mayor! ¿Qué pasó? He estado en Veridia todo este tiempo, ¡no me he metido contigo para nada!]

Capítulo 1102 1

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