Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 573

Al escuchar que Dulce seguía en peligro, Darío no se atrevió a bajar la guardia.

—Entonces mantente cerca de mí y ten mucho cuidado. Si la situación se pone fea, busca un escondite y sálvate tú, no te preocupes por mí.

—Sé cuidarme sola —le respondió Roxana con un tono tranquilo—. Mejor ten cuidado tú.

Después de haber soportado su fría distancia durante tanto tiempo, escuchar esa pequeña muestra de preocupación hizo que el corazón de Darío se llenara de un calor abrumador.

—De acuerdo.

Aunque aceptó sus palabras, instintivamente se colocó frente a ella para protegerla con su cuerpo.

¡PUM!

De pronto, el sonido de un objeto pesado cayendo al suelo resonó más adelante.

Roxana aguzó el oído por un segundo y salió disparada como una flecha.

Darío se quedó boquiabierto ante su velocidad, pero, suponiendo que Dulce ya estaba en las garras del enemigo, agarró un palo de golf que encontró cerca y corrió detrás de ella a toda prisa.

Al llegar al pasillo, ambos se detuvieron en seco.

A la izquierda, el ambiente estaba cubierto de un humo espeso que impedía ver el interior, pero los ruidos sordos de la lucha dejaban claro que alguien estaba peleando por su vida.

A la derecha, iluminados por la luz del sol, casi todos los empleados del centro, incluido Adrián, yacían desmayados en el piso. Para empeorar las cosas, en la puerta de la sala en la que estaban encerrados parpadeaba un temporizador con menos de dos minutos en la cuenta regresiva.

Era una trampa evidente, un obstáculo puesto a propósito por el enemigo.

Detrás de esa puerta aparentemente inofensiva podría aguardarles una muerte segura.

Si ignoraban el temporizador, todo el equipo perdería la vida.

Pero si intentaban salvarlos, ¡Dulce no tendría escapatoria y moriría en ese instante!

—¡Maldición! ¡Qué clase de psicópata enfermo haría algo así! —maldijo Darío. Aunque solía tener un buen nivel de autocontrol, enfrentarse a una decisión tan macabra lo hizo perder los estribos.

Al presenciar esa retorcida encrucijada, el hermoso rostro de Roxana se cubrió de una gélida sombra.

Roxana se sintió inmensamente aliviada de haberlo traído con ella. Sin dudarlo, le dictó dos compuestos químicos, indicándole el lugar exacto donde estaban guardados y las proporciones exactas que debía usar.

—Roxana, ¿qué planeas hacer? —le preguntó Darío, con un mal presentimiento aferrándosele al pecho. La tomó del brazo con nerviosismo—. ¿No estarás pensando en entrar sola, verdad? Ni hablar. Soy un hombre, no me voy a esconder detrás de ti. Yo iré a rescatar a Dulce, tú encárgate de salvar a los demás.

Roxana lo detuvo con firmeza.

—A quien se enfrenta Dulce es muy probablemente un sicario profesional. ¿Estás seguro de que entrarás a salvarla y no a servirte en bandeja de plata?

Durante su tiempo en el extranjero, Darío se había cruzado con algunas organizaciones criminales, pero jamás había enfrentado a un sicario frente a frente. Además, sabía que sus habilidades de pelea no eran sobresalientes, por lo que sintió que le faltaba confianza.

Aun así, se negaba a dejar que su hermana arriesgara el pellejo.

—No importa. Si veo que no puedo salir de ahí, tú toma a los demás y escapen. No te preocupes por mí.

Al ver cómo su rostro adquiría un tono casi heroico y trágico, Roxana se soltó de su agarre con un movimiento fluido.

—Tranquilo, no me pasará nada. En este mundo, me sobran dedos en una mano para contar a los que pueden lastimarme.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA