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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 28

"De acuerdo, esperaremos sus buenas noticias entonces".

Yara, sabiendo cuándo detenerse, mostró una sonrisa cortés y arrastró a Elba, que aún quería seguir armando un escándalo, dándole las gracias a Leandro antes de irse.

Leandro dejó escapar un suspiro cuando desaparecieron y se dirigió a reportarle todo a su jefe.

¡Uf, esa señorita Soler y la sobrina de los Soler eran a cuál más problemática!

En el palco...

Roxana estaba muy relajada jugando en su celular, esperando recibir la noticia de que Yara y Elba habían fracasado, cuando Julián la llamó directamente.

"Jefa, me contactaron de la casa de subastas. Me preguntan cuándo nos reuniremos con el comprador".

Roxana, con la cabeza recargada en el asiento y una pierna estirada, lucía sumamente relajada y rebelde.

"No tengo tiempo. Ve tú en mi lugar y avísame si pasa algo. Listo, cuelgo".

Al escuchar eso, Julián entró en pánico.

"¡De ninguna manera! Si el comprador gastó una fortuna así para romper tu récord, seguro es una enfermedad gravísima. Con mis conocimientos a medias, no podré manejarlo".

Roxana no se inmutó y siguió jugando: "Mis padres me inscribieron en la universidad. Es una escuela con régimen de internado estricto; de verdad no tengo tiempo".

"Pfff—"

Al escuchar la palabra 'universidad', Julián soltó una carcajada. "Jefa, eres una genio sin igual en el mundo. ¿Qué tienen en la cabeza tus padres? ¿No temen que vayas y dejes en ridículo a todos los estudiantes?"

"Todavía no saben a lo que me dedico. Pienso decírselos más adelante".

Julián apenas contuvo la risa: "Bueno... está bien. Solo porque vas a estudiar, iré a darle largas al comprador. Las reglas del gremio nos dan hasta tres meses para reunirnos, así que no hay prisa".

"Me parece bien", respondió Roxana.

Con el Elíxir de Renovación, el paciente no se iba a morir en los próximos meses.

Segundo piso.

En el palco con la mejor vista de la casa de subastas, hervía una tetera sobre la mesa.

Las manos de dedos finos y elegantes de Valeriano levantaron la tetera para servirse una taza de té.

El aroma del té se mezclaba con el vapor esparciéndose por la habitación, difuminando su perfil. Sus ojos, antes fríos como glaciares, adquirieron un brillo suave entre la niebla, pareciendo una escena sacada de una película de cine.

Al ver entrar a Leandro solo, Valeriano supo que algo había cambiado.

Valeriano alzó la vista y su mirada tropezó inesperadamente con una silueta. Una mujer salía por el pasillo VIP del primer piso. Su figura era esbelta y caminaba con una actitud desafiante.

Su mirada se detuvo un segundo y luego preguntó: "¿Acaso quieres ser reportero de chismes?"

Leandro contuvo la respiración, asustado. "Presidente Sandoval, yo... ¿por qué iba a querer ser reportero de chismes?"

Su expresión era solemne; solo le faltaba jurar por su vida que le sería leal y que jamás cambiaría de profesión.

Valeriano lo miró de reojo. Sus pupilas insondables carecían de cualquier tipo de calidez.

"Entonces no vuelvas a hablarme de 'resulta que', 'debería ser' ni 'creo que'".

Leandro entendió la indirecta al instante y se disculpó, muerto de miedo: "Lo siento, Joven Valeriano. Fue mi error no confirmar la información. Fui poco profesional, no volverá a suceder".

Valeriano no respondió; su mirada fría volvió a centrarse en el exterior de la ventana.

Aquella silueta ya había desaparecido.

¿La verdadera heredera de los Soler?

Esa mujer no parecía una señorita de sociedad. Era probable que diez señoritas juntas no fueran tan altaneras como ella...

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