Una vez en el escenario, Yara hizo una elegante reverencia hacia el público y habló con voz dulce:
—La pieza que interpretaré hoy para ustedes es una composición original titulada «Ecos del Fénix». De hecho, la inspiración para esta melodía me la dio mi tercer hermano.
Levantó su delicado rostro y miró sonriendo hacia Darío.
—Darío, escúchala bien.
—¡Vaya! ¡Así que el Dueño Darío fue su inspiración!
—Siempre dicen que las familias ricas son frías, ¡pero no sabía que se llevaban tan bien!
—¡Ya te digo! He escuchado que él le regala cosas cada año, sin falta, desde hace más de una década. ¡Si no la quisiera de verdad, no haría eso!
—¡Y eso no es todo! Dicen que los otros dos hermanos también la adoran. Le traen las joyas más caras o los platillos más exclusivos; la tienen en un pedestal.
Al escuchar los murmullos de la gente, los ojos y el rostro de Yara se llenaron de orgullo.
Roxana, ¡no importa que hayas vuelto!
Con un poco de astucia, le dejaría claro a todos que era irremplazable en la familia Soler.
Roxana percibió su arrogancia, pero su hermoso rostro se mantuvo inexpresivo.
En cambio, Darío se apresuró a explicar, un tanto nervioso:
—Roxana, eso era antes, cuando no estabas. Ahora que estás aquí, las cosas son diferentes. Tanto nuestros padres como yo, e incluso los dos hermanos que aún no conoces, te valoramos muchísimo. Te aseguro que todo lo que Yara ha tenido, te lo daremos a ti, ¡y mucho más!
El sufrimiento de más de diez años que su hermana había vivido con los Maldonado no podía compensarse solo con cosas materiales.
Lo material era solo el comienzo; a partir de ahora, harían todo lo posible por consentirla y demostrarle cómo debía ser una verdadera familia.
—No te preocupes. Con haber regresado a casa, me siento más que satisfecha —dijo Roxana en un tono tranquilo.
En cuanto a Yara, siempre que no cruzara la línea, no le importaba en lo absoluto.
Al notar que no había resentimiento en la mirada de su hermana, Darío supo que estaba siendo sincera, pero sus propios sentimientos se volvieron más complejos.

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