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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 302

Pronto, las calificaciones de todos los jueces se proyectaron en la pantalla gigante.

—Tras la votación de nuestros cinco jueces, el puntaje final del primer participante es: 38 puntos.

En cuanto el presentador dijo esto, alguien señaló de inmediato el error.

—Un momento, ¿no hay solo cuatro jueces en la mesa? ¿Cómo puede haber cinco calificaciones?

—¡Es cierto! ¿Quién es el quinto juez?

Ante las dudas del público, el presentador sonrió con aire de misterio, sin prisa por explicar.

—En efecto, tenemos cinco jueces en el recinto. Además de los cuatro que ven aquí, hay una jueza misteriosa sentada entre nuestro público.

Los que antes se habían burlado de Roxana voltearon la cabeza de golpe y la miraron boquiabiertos.

Yara también la miró y forzó las palabras:

—Roxana, ¿tú... tú eres la jueza misteriosa?

Roxana la miró de reojo con una media sonrisa:

—¿Tú qué crees?

—¡No puede ser! Acabo de sumar los puntajes de los cuatro jueces y dan 32, ¡más el de ella son exactamente 38!

—¿Será una coincidencia? ¡Demasiada casualidad!

—Pero si es ella, ¿qué derecho tiene a ser jueza? ¡Los otros cuatro son figuras ilustres del mundo de la música! Especialmente el Maestro Ezequiel, ¡es alguien tan importante que se codea con presidentes!

—Sí, ¿qué mérito tiene Roxana para estar a su nivel?

Yara sentía un nudo en el estómago.

Había creído que Roxana era una inútil sin educación, pero no dejaba de dejarla en ridículo una y otra vez.

A esas alturas, ya no sabía si las palabras de Roxana eran ciertas o no.

Darío también estaba sorprendido por lo que estaba haciendo su hermana.

Sin embargo, como ya conocía una de sus facetas ocultas, no perdió la compostura, y solo le preguntó en voz baja:

—Roxana, ¿de verdad eres jueza en este concurso?

Yara no pudo evitar intervenir:

—Roxana, este es un asunto muy serio. Por favor, no mientas.

Roxana levantó la vista y la miró un instante.

Notó de inmediato la rabia y la impotencia escondidas en sus ojos.

Al cruzarse sus miradas, Yara dejó de disimular; sus ojos destilaban veneno puro.

Roxana se encogió de hombros.

¿Ya estaba enojada?

Esto apenas estaba empezando.

Poco después, fue el turno de Yara.

Se levantó con elegancia, levantó un poco el bajo de su vestido y caminó hacia el escenario.

La gente a su alrededor murmuraba con admiración.

—Esa debe ser la hija de la familia más rica de la ciudad, los Soler, ¿verdad?

—¡Se nota que la han criado entre algodones! ¡Tiene una clase envidiable!

—Dicen que es la mejor alumna de su clase en la Academia de Élite de la Universidad del Sur, y está entre las favoritas para ganar. ¡Es excepcional!

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