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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 515

Roxana nunca había tenido ese nivel de cercanía física con un hombre, y mucho menos alguien le había dicho palabras tan profundas.

Esa frase actuó como un lazo invisible, creando una conexión sutil y nueva entre ella y Valeriano.

Lo que más le sorprendía no era la intimidad en sí, sino el hecho de que, aunque no estaba acostumbrada, su cuerpo no rechazaba su cercanía.

«Entonces... lo que él significa para mí también es diferente, ¿verdad?», pensó.

Como la ropa de Roxana se había manchado de sangre, decidió acompañar a Valeriano de regreso a su residencia. Aprovechó para realizarle la sesión de acupuntura del día, y luego él insistió en llevarla hasta la entrada de la Universidad del Sur.

Valeriano no se movió hasta verla cruzar las puertas del campus.

Roxana seguía intentando asimilar esa nueva y extraña conexión.

Apenas se bajó del auto, vio a Julián, vestido con una gabardina negra, esperando en la entrada de la universidad.

Julián estaba a punto de llamarla cuando notó la figura altiva de Valeriano sentado en el asiento trasero del auto. Sus pasos se detuvieron en seco.

—¿Qué hacen ustedes dos juntos? —preguntó Julián.

Valeriano, desde el interior del vehículo, escuchó el tono entrometido y le respondió con absoluta frialdad:

—¿Y eso a ti qué te importa?

Sin embargo, en el fondo, Valeriano también sentía ciertas dudas.

¿Qué hacía Julián en Puerto Esperanza cuando debería estar gestionando las cosas en la Región de los Tres Oros?

Recordó que, la noche anterior, Julián había asistido a la competencia de diseño de Maison Milán como representante de M&R Global. Valeriano se había sorprendido al descubrir que esa poderosa corporación, famosa por sus inversiones y avances tecnológicos, había sido fundada por él.

¿Acaso Roxana y él tenían una relación tan estrecha?

Después de todo, la última vez que los vio juntos en la Región de los Tres Oros, parecían tener mucha confianza.

Julián arqueó una ceja, molesto por la actitud cortante de Valeriano.

—Vaya, ¿así que el joven Sandoval ya quiere marcar su territorio conmigo? Te recuerdo que en la Región de los Tres Oros fui yo quien te ayudó.

—Quien me ayudó fue Roxana, y quien me salvó fue ella.

—Oye, mocoso engreído...

—¿Me buscabas para algo? —interrumpió Roxana con voz neutra, notando que Julián estaba a punto de iniciar una pelea con Valeriano.

Julián se dio cuenta de que ella lo estaba defendiendo y soltó un bufido sarcástico.

—Vine porque no conocía tu universidad y además tengo que hablar de algo importante contigo. Como no contestabas el maldito teléfono, decidí venir a buscarte en persona.

Cuando la figura de ambos desapareció de su vista, Valeriano habló con frialdad al asiento delantero:

—Leandro, investiga exactamente qué vino a hacer Julián a Puerto Esperanza.

La emboscada que sufrió su pequeña hoy no había sido un accidente. Alguien la tenía en la mira.

Era natural que, siendo tan brillante, estuviera rodeada de peligros.

¡Él tenía que estar un paso adelante!

Aunque el tipo molesto ya se había ido, Julián seguía sintiendo un nudo de frustración en el pecho.

¡La mujer a la que había protegido durante años estaba siendo seducida por un extraño!

¡Qué maldito coraje!

Roxana no notó su conflicto interno y, con su actitud habitual, preguntó:

—¿Qué averiguaste?

—¿No me pediste que investigara? Pues resulta que en ese sitio de la red profunda alguien publicó una recompensa por tu cabeza. Intenté contactarte de inmediato, pero tu teléfono estaba muerto, así que no me quedó de otra que venir a esperarte aquí.

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