Al Maestro Ezequiel nunca le había gustado la falsedad, y al escuchar cómo usaban el poder de la familia Soler para presionarlo, resopló con desdén.
—¿Y qué si los Soler son poderosos? En la música solo importa el talento, no la clase social ni el dinero. Pónganle la nota que quieran, yo no me meto en sus asuntos. ¡Así que no se metan en los míos!
Los dos jueces se sintieron incómodos por el regaño, pero debido al inmenso prestigio del Maestro, no se atrevieron a discutir y solo rieron nerviosos.
—Maestro Ezequiel, se lo decimos por su bien. Esto no es el extranjero. Si planea hacer carrera aquí en el futuro, es mejor jugar bajo ciertas 'reglas'.
—Así es. Incluso el león más feroz respeta a los dueños del patio, y más si hablamos de una familia tan influyente como los Soler. Sin contar a Rafael Soler, sus tres hijos son líderes en sus respectivas industrias; no es gente con la que uno deba meterse.
El Maestro Ezequiel, viendo lo 'preocupados' que estaban por él, soltó una carcajada irónica.
—¡Tanto discurso solo para que cambie la nota! ¡Está bien, la cambiaré!
Los dos jueces se alegraron al pensar que lo habían convencido, pero antes de que pudieran asentir...
Vieron cómo el Maestro Ezequiel tachaba el 6 y escribía un 4.
—¡Maestro Ezequiel!
—Faltan cinco segundos. Jueces, prepárense para mostrar sus calificaciones.
Los jueces, que aún querían intentar convencerlo, se apresuraron a terminar de anotar sus propias notas.
Pronto, las cámaras proyectaron los puntajes en la pantalla gigante.
Para crear más suspenso, la presentadora pidió que las notas se revelaran una por una.
—¡...un 10!
—¡...otro 10!
—¡Por Dios! ¡Otro 10! —La presentadora estaba emocionadísima—. ¡Parece que los jueces están de acuerdo en el talento de la señorita Yara! ¡Hasta el momento lleva 30 puntos acumulados!
Veamos si el siguiente puntaje también es un 10. ¡De ser así, conseguiría la calificación más alta hasta ahora!
Los demás se callaron de inmediato tras la reprimenda.
Se dejaron llevar por la emoción al ver a Yara conseguir tantas puntuaciones perfectas, y habían hablado de más.
Alcira, que aún no subía al escenario, sintió una presión aplastante.
Era casi imposible que los jueces dieran un cero, así que Yara obtendría al menos un par de 6 más.
Con eso, sería indiscutiblemente la ganadora de la noche.
¡Superarla iba a ser casi imposible!
—Ahora conoceremos la calificación del cuarto juez. ¡Veamos qué número es!
Poco a poco, la nota oculta comenzó a revelarse.
El recinto entero, con sus cientos de personas, quedó tan en silencio que podría haberse escuchado caer un alfiler.

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