—¡Elba!
Al escuchar que Elba se dejaba llevar por el orgullo, Yara supo que las cosas se saldrían de control y se apresuró a intervenir.
—Señora Elena, mi hermana solo está bromeando. No tome en serio sus palabras. Ese dinero es literalmente todo lo que tenemos. Si no fuera porque un anciano en nuestra familia necesita urgentemente el 'Elíxir de Renovación', nunca habríamos venido a Puerto Esperanza, ni gastado tanto. Por favor, de verdad necesitamos su ayuda.
Ese discurso podría haber funcionado en cualquier otra circunstancia.
Pero Elba había sonado tan natural al decir que era "dinero de bolsillo", que las Maldonado le creyeron por completo.
Elena esbozó una sonrisa falsa.
—Bueno, puede ser. Pero el Señor Sandoval no es cualquiera. Incluso si Alcira le pide que investigue a ese comprador, no será fácil. Y si por alguna razón él se molesta, la que sufrirá las consecuencias será mi hija. Así que estos veinte millones serán solo un anticipo. Cuando resolvamos el asunto, nos darán otros veinte millones. ¿Qué les parece?
—¡Ustedes son unas...!
Elba, indignada por el descaro, estaba a punto de gritarles, pero Yara se adelantó.
—No hay problema. Pero esa cantidad es demasiado alta, necesitaremos tiempo para juntarla. Además, ese segundo pago solo lo entregaremos cuando veamos la medicina.
Elena no esperaba que su exigencia funcionara. Solo estaba probando suerte, así que su rostro se iluminó de inmediato.
—Perfecto. Trato hecho.
Dicho eso, rápidamente buscó una excusa, tomó del brazo a Alcira y bajó las escaleras apresuradamente.
Iban tan rápido que parecía que temían que Elba y Yara se arrepintieran y les pidieran el cheque de vuelta.
—Primo, ¿esas chicas tienen algún problema en la cabeza? ¿Sueltan veinte millones nada más porque se los piden? —León, que había estado callado todo este tiempo, no pudo evitar opinar.
Julián hizo una mueca de dolor.
—Sí, vaya par de tontas... —hizo una pausa y corrigió—. Clientes caídas del cielo. ¿Por qué nunca me tocan a mí?
León se quedó sin palabras.
—¡Qué plan ni qué nada! ¡Son cuarenta millones en total! ¡Ni siquiera mi mamá podría conseguir tanto dinero en efectivo de la noche a la mañana! Hablas porque no es tu dinero, por eso aceptaste tan rápido. Pensé que podía confiar en ti, pero te aliaste con ellas para perjudicarme. En cuanto regresemos, le contaré todo a mi tío Rafael. ¡Que Dios te ayude!
Yara no esperaba que Elba le diera la espalda sin escucharla. La dulce sonrisa que siempre mantenía en su rostro se desvaneció.
La tomó con fuerza del brazo antes de que se fuera y le susurró con tono amenazante:
—¿Podrías dejar de hacer berrinches y escucharme hasta el final? Dije que aceptaba, pero eso no significa que vayamos a pagar esos veinte millones. Además, una vez que el Señor Sandoval acepte ayudarnos, ¿crees que las Maldonado tendrán alguna influencia?
Elba parpadeó, procesando la información.
—¿Quieres decir que...?
—Quiero decir que, en el momento en que el Señor Sandoval dé su palabra, el asunto estará resuelto. Las Maldonado ni siquiera deberían estar cobrando por esto, es algo turbio. Si al final no les pagamos, ¿acaso crees que se atreverán a armar un escándalo frente a Valeriano Sandoval?
—Pero aun así, la familia Maldonado no es fácil de tratar. Si no les pagamos y deciden hacer un escándalo, y esto llega a oídos de mi tío Rafael, seremos nosotras las perjudicadas.

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