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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 339

—¡Amor! ¡¿Cómo pudiste golpear a Alcira?! ¡Sabes que es muy delicada, ¿cómo se te ocurre darle una bofetada tan fuerte?! ¡¿Y si le hiciste un daño irreparable?!

Elena, al ver la marca roja e hinchada en el rostro perfecto de su hija, se abalanzó sobre ella, abrazándola mientras lloraba a gritos.

Con el rostro distorsionado por la ira y los ojos inyectados en sangre, Ricardo rugió:

—¡Tú también lo sabías, ¿verdad?!

Aterrada por su expresión asesina, Elena trató de justificarse con voz temblorosa.

—S-sí, lo sabía... pero en ese momento Alcira no tenía otra opción. Cristián es su prometido, si la familia Mota caía en desgracia, ¡ella iba a sufrir mucho cuando se casara con él!

»Como padres, lo único que queremos es que nuestra hija viva bien, ¿no? Entonces, ayudar a la familia Mota es lo mismo que ayudarnos a nosotros mismos.

»Después de todo, ella jamás nos dejaría desamparados, ¿verdad?

A Ricardo le martillaban las sienes por las barbaridades que estaba escuchando.

Se agarró la cabeza, consumido por la furia y la decepción, y estalló:

—¡¿Cómo va a ser lo mismo?! ¡¿Acaso no sabes en qué situación está nuestra empresa?! ¡¿No sabes que todos los días tengo que ir a humillarme y rogarle a la gente?! ¡¿Y tú... tú dejaste que esta mocosa inútil desperdiciara nuestro único salvavidas en los Mota?!

»¡Por muy buenos que sean, los Mota son otra familia! ¡¿Acaso pretendes que a mi edad tenga que vivir tragándome mi orgullo para depender de mi yerno?!

Evidentemente, Elena sabía que no era lo mismo, pero Alcira era su única hija, y su amor de madre la había cegado por completo.

—Amor, tú sufres de la presión, por favor no te alteres. Lo hecho, hecho está. Aunque la mates a golpes, no vas a solucionar nada.

Cegado por la ira, Ricardo gritó:

—¡Si la mato, al menos podré desahogarme!

Alcira, que aún se sostenía la mejilla, incapaz de asimilar que la habían golpeado, estalló al escucharlo decir eso.

—¡Si quieres pegarme, entonces mátame! ¡Si me matas, nuestros enemigos estarán felices! ¡Le crees todo lo que te dicen los demás, pero a tu propia esposa y a tu hija no les crees nada! ¡Anda, mátame de una vez! ¡Así ya no tendrás que humillarte ante nadie, ni tendrás que pasar vergüenzas por mi culpa!

Incluso en las áreas que ella desconocía, su hija seguía siendo brillante.

Ya estaba inmensamente orgullosa de que hubiera entrado como la número uno a la Universidad del Sur, y de que fuera la mundialmente aclamada genio musical "Estrella". Solo esas dos cosas eran suficientes para hacerla llorar de felicidad.

¡Pero jamás imaginó que sus habilidades médicas fueran tan extraordinarias!

Incluso Valeriano, cuyo caso había desconcertado a los médicos más brillantes, había encontrado alivio gracias a ella.

Rafael también tenía el pecho inflado de orgullo.

Y mientras la familia Soler rebosaba de alegría, la familia Maldonado sentía que un bloque de hielo les aplastaba el alma.

Ricardo jamás se hubiera imaginado que la joven a la que siempre habían despreciado, pudiera ganarse la aprobación del exigente e inaccesible Valeriano.

Esa palabra, "excelente", no se la daba a cualquiera. En todo Puerto Esperanza, y tal vez en el país entero, las personas que habían recibido un elogio de sus labios se podían contar con los dedos de una mano.

¡¿Qué méritos tenía Roxana para poseer semejante suerte?!

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