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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 716

A pesar de la sensación de familiaridad, el rostro de la chica no le decía nada; era alguien que nunca había visto.

—Ten cuidado cuando subas —le advirtió Roxana—. No dejes que se te acerque demasiado. Si acorta la distancia, tienes que inmovilizarla en el acto o vas a perder.

Desde que León descubrió que podía aguantarle un par de asaltos a Roxana, su entrenamiento se había vuelto demencial.

Chocó los puños con fuerza y asintió con determinación.

—Descuida, jefa. No voy a perder.

Con un salto ágil, León subió al cuadrilátero.

La chica de pelo corto ya estaba abriendo la boca para burlarse del siguiente perdedor, pero al ver a León notó que era diferente: delgado pero fibroso, claramente un experto.

Iba a apartar la mirada cuando, de reojo, vio a Roxana de pie entre la multitud.

Un destello siniestro cruzó sus ojos oscuros.

Si la memoria no le fallaba, esa era Roxana Soler.

«Perfecto. Nos volvemos a ver», pensó.

El árbitro, que estaba a punto de reventar de la furia tras ver a seis estudiantes masacrados por la intrusa, vio a León subir al ring. Notó su buena postura y sus ojos se iluminaron con esperanza. Hizo sonar el silbato de inmediato.

—¡Empiecen!

Recordando el consejo de Roxana, León no se lanzó a lo loco. Se mantuvo a distancia.

La chica ya estaba en posición de defensa. Al ver que él no atacaba de frente, se sorprendió un poco. Al menos este tenía cerebro.

Pero esquivando no iba a ganarle.

¡Así que ella atacó primero!

Eso era exactamente lo que León esperaba. Sus ojos brillaron como los de un depredador y se abalanzó hacia ella.

¡En un instante, ambos se enfrascaron en una ráfaga de golpes!

León era rapidísimo. Cada puñetazo cortaba el aire con un sonido sordo. A medida que la chica esquivaba, él empezó a predecir sus movimientos.

Tras esquivar un par de ataques, no pudo evitar el último. León le conectó un gancho sólido en el hombro izquierdo.

La chica retrocedió tambaleándose.

León, aunque estaba un poco crecido, no bajó la guardia. Pero en cuanto sus brazos chocaron, supo que estaba en problemas.

¡La fuerza y la velocidad de la chica se habían duplicado! Al intentar bloquear un puñetazo, el impacto lo empujó varios pasos hacia atrás, casi sacándolo del ring.

¡El público ahogó un grito! ¿Cómo podía una persona tan delgada tener una fuerza tan aplastante?

Roxana, desde abajo, entrecerró sus fríos ojos, notando el peligro inminente.

León reaccionó rápido. Usó la flexibilidad de su cuerpo para desviar el impulso de la chica, deslizó su mano por el brazo de ella e intentó agarrarle la muñeca para lanzarla fuera del ring.

Pero la chica fue más astuta. Dio un paso atrás, bajó su centro de gravedad y lanzó una brutal patada trasera directo a la cabeza de León.

¡León no pudo esquivar y salió despedido por el aire!

Cuando todos pensaban que caería fuera del cuadrilátero, la chica le agarró el brazo en el aire y lo jaló violentamente hacia ella.

Justo cuando parecía que lo estaba salvando de la caída, ¡saltó y lanzó un rodillazo devastador directo al codo de León!

El golpe iba con tanta saña que, si conectaba, el brazo de León terminaría fracturado en el mejor de los casos, o completamente destrozado en el peor.

El gimnasio entero contuvo el aliento. Algunos cerraron los ojos por puro terror.

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