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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 360

Pero Alcira era diferente.

Ella era suave, frágil y dependiente por naturaleza. Solo podía sobrevivir enredada a él como una enredadera, lo que satisfacía por completo su orgullo masculino.

Al verla herida y asustada, decidió ceder a su petición.

—De acuerdo, te sacaré de aquí.

Alcira supo en ese instante que su plan había dado el primer gran paso.

Para evitar que alguien la reconociera, se cubrió con varias capas de ropa y usó una bufanda que le tapaba casi todo el rostro; no se la quitó ni cuando subieron al auto.

Cristián echó un vistazo a los alrededores y notó a unos reporteros merodeando cerca, probablemente esperando a algún famoso. Sin darle mayor importancia, abrió la puerta y subió.

—¿Te llevo directo a casa o prefieres ir a...?

—Cristián, cancelemos nuestro compromiso matrimonial.

El llanto de Alcira estalló sin previo aviso.

Cristián, que no estaba preparado para algo así, reaccionó con una mezcla de sorpresa e indignación.

—¡¿Qué estupideces estás diciendo?!

¡Él era Cristián Mota! Él era quien descartaba a las mujeres. ¡Nadie, en toda su vida, había tenido el atrevimiento de rechazarlo en su cara!

¡Cómo se atrevía!

Mientras sollozaba, Alcira se deshizo de la ropa que la cubría, exponiendo su cuello, sus brazos y parte de su pecho para mostrarle todas sus marcas.

La mayoría eran moretones, pero los que tenía en los brazos tenían un tono amoratado y oscuro, espantoso a la vista.

—Hice lo que me pediste. Fui a pedirle perdón a mi hermana. Le rogué de mil maneras, incluso estuve dispuesta a arrodillarme y suplicar por su perdón... pero ella no me escuchó.

—Sé que cometí un error al usar su partitura. Pero te lo juro, en ese momento yo no sabía que era suya. ¿Tan imperdonable es mi crimen que tengo que pagarle con mi futuro y con mi propia vida?

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