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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 937

Al escuchar la voz, Gema se dio la vuelta.

Vio a una chica de rasgos suaves y aura tranquila.

De inmediato dedujo quién era. —Tú debes ser Yara, ¿verdad? Bernardo me ha hablado muchísimo de ti. Me contó que eres muy sensata y talentosa. Es un placer conocerte.

Al notar que el tono de Gema era más protocolario y cortés, sin la misma calidez con la que se dirigió a Roxana, Yara sintió un pinchazo de envidia.

«Todo porque no llegué a tiempo para salvarla», pensó con amargura.

Aun así, fingió una sonrisa tímida. —¿De verdad? ¿Mi tío habla de mí? Siempre lo creí muy reservado para esos temas.

—Por supuesto que sí. Siempre dice que tanto tú como Roxana son sus sobrinas favoritas. Hace poco me presumió sobre su participación en un concurso. Por cierto, olvidé felicitarte por haber ganado ese premio nacional. Como todo fue de imprevisto, no tuve tiempo de comprarles regalos, pero mañana las llevaré a ambas de compras.

—No hay prisa. Las niñas no volverán a casa tan pronto. Además, sé que tienes la agenda apretada últimamente, podemos dejarlo para otro día —intervino Bernardo, sabiendo que la empresa de Gema estaba negociando un gran proyecto y ella casi no tenía tiempo libre.

Incluso la cena de esa noche se había planeado con dos semanas de anticipación para que ella pudiera asistir.

—No pasa nada. Como la cena no se pudo hacer, y considerando que Roxana nos salvó hoy, claro que puedo hacer un espacio —insistió Gema.

A ella no le gustaba dejar deudas de gratitud pendientes. Además, esa era la primera vez que se presentaba formalmente a la familia y, aunque un accidente se interpuso, quería mostrar su respeto y disculparse como era debido.

Roxana, sabiendo que Gema acababa de sufrir un accidente de tráfico y necesitaba descansar, estaba a punto de rechazar la oferta amablemente.

Pero Yara se le adelantó con entusiasmo: —¡Eso suena maravilloso! Hoy acompañé a mi mamá al centro comercial, pero por falta de tiempo nos faltaron varias tiendas por visitar.

—¿En serio? Entonces mi invitación es perfecta. Tengo Tarjetas de Diamante Negro para todas las boutiques exclusivas de esa calle; podremos elegir con calma.

Los ojos de Yara brillaron con ambición.

Le habían quedado dos tiendas pendientes.

Ambas eran de alta costura, con prendas que no bajaban de varios millones de pesos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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