Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 935

Roxana mantuvo una expresión impasible, ignorando por completo las palabras del asistente.

Revisó la ecografía, volvió a tomarle el pulso a la paciente y, tras confirmar su diagnóstico por segunda vez, sacó directamente su estuche de agujas de acupuntura.

—¡¿Qué cree que hace?!

El médico, que había planeado ignorarla, alzó la voz indignado al verla sacar decenas de agujas plateadas de distintos tamaños.

El asistente también intervino enfurecido: —¡Estamos en el mejor hospital privado de Estados Unidos! ¡No vamos a permitir que aplique esos fraudes de curanderos aquí! ¡Si se atreve a tocar a la paciente, llamaré a seguridad para que la echen de inmediato!

Roxana los miró con gélida indiferencia. —¿No acababan de decir que yo asumía toda la responsabilidad? Entonces, ¿por qué siguen ladrando? Si no pueden soportarlo, váyanse.

—¡¿Cómo se atreve a insultarnos de esa manera?! Además, si la paciente sufre alguna complicación en sus manos, ¿podrá hacerse cargo? ¡Al final, es el hospital quien pagará las consecuencias!

—¿Les ofende que les digan la verdad? Si presumen de estar en el mejor hospital, ¿cómo tienen el descaro de querer inducir un parto sin siquiera examinar bien la ecografía fetal?

El sarcasmo de Roxana hizo que ambos empalidecieran.

Al ver que estaba a punto de insertar las agujas, el asistente intentó arrebatárselas. —¡Deténgase ahora mismo!

Cansada de sus gritos, Roxana le sujetó el brazo con un movimiento rápido y le clavó una aguja en un punto nervioso específico.

—Si sabes que no eres de ninguna ayuda, entonces aprende a cerrar la boca.

El asistente soltó un quejido y apartó la mano de golpe. Quiso gritarle todo tipo de insultos, pero descubrió, aterrorizado, que su voz había desaparecido.

Su rostro palideció por completo y, mirándola como si fuera un monstruo, retrocedió a trompicones.

Al no poder hablar, solo pudo aferrarse al médico para que lo defendiera.

El doctor jamás imaginó que la joven solo necesitaría clavarle una aguja a su asistente para enmudecerlo. Sintió una mezcla de asombro y pánico.

—¡¿Qué le hizo a mi asistente?! ¡Sáquele eso ahora mismo o haré que el hospital la demande!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA