Elba, que ya estaba furiosa con ella, explotó de inmediato.
—¡Roxana! ¿Crees que puedes pisotearnos solo porque mis padres fueron amables contigo?
¡La última vez no logré comprar el Elíxir de Renovación porque te quedaste mirando sin hacer nada!
¡Y ahora, que mi madre por fin tiene la oportunidad de conseguir el Hongo de Vida Eterna después de viajar kilómetros desde Veridia hasta Puerto Esperanza, te atreves a burlarte! ¡¿Acaso no tienes corazón?!
—¡Elba! —Aunque Nicanor tampoco estaba contento con la frialdad de Roxana, al notar cómo cambiaban las expresiones de Rafael y Marina, reprendió a su hija de inmediato.
Desde hace medio año, Elba había sido objeto de burlas entre las jóvenes de la alta sociedad por no ser bien recibida en la familia Soler. Todo eso la tenía llena de resentimiento.
Que su padre la regañara cuando apenas comenzaba a desahogarse, la indignó todavía más.
—¡No estoy diciendo mentiras! ¡Ella ofendió primero a mi madre!
—¡He dicho que te calles! —bramó Nicanor, furioso.
—Elba Llorens, si crees que Roxana se equivocó, puedes debatir con argumentos. ¡Pero escucha la forma en la que hablas! ¿Dónde está el respeto que le debes? —El tono de Darío se volvió gélido al presenciar su actitud malcriada.
Ante la intervención de Darío, el rostro de Elba se tensó y se guardó sus respuestas.
Yara vio la oportunidad e intervino:
—Darío, Elba solo está angustiada por su madre, no le tomes en cuenta sus palabras.
Luisa también se apresuró a justificarse:
—Hermano, Marina, Elba aún actúa como una niña y a veces dice lo primero que se le ocurre. Pero está muy preocupada por mí. Últimamente, por las quimioterapias, se me está cayendo el cabello a mechones. La pobre está muy asustada, por favor, no se lo tomen a mal.
La expresión de Rafael se relajó un poco, pero no la de Marina.
—Luisa, todos estamos muy preocupados por tu salud. Tu hermano y yo hemos movido cielo y tierra buscando especialistas que te ayuden.
¿Pero por qué son incapaces de cumplir con algo tan simple como respetar a mi hija?
Aunque no estén de acuerdo con lo que dijo, ¿hace falta usar palabras tan humillantes para burlarse de ella?
Esa era la hija a la que tanto le había costado recuperar, su tesoro más preciado. Ni ella misma soportaba levantarle la voz, y venían estas personas a despreciarla como si no valiera nada.
—Marcelo, ¿viniste hoy por la Doctora Serena? Si logras verla, ¿podrías ser tan amable de presentárnosla para que evalúe a Luisa?
Roxana lo observó con gélida indiferencia.
Hablaba con cortesía, pero sus acciones revelaban su naturaleza oportunista y descarada.
Cuando querían el Hongo de Vida Eterna, exigieron que nadie más compitiera.
Ahora que buscaban a la Doctora Serena, suplicaban que alguien se las presentara.
¡Realmente se creían el centro del universo!
El rostro de Marcelo se ensombreció de inmediato.
—Es cierto que vine buscando a la Doctora Serena, pero ni siquiera sé si ella aparecerá. Además, jamás la he conocido. No puedo ayudarlos.
Luisa se desesperó.
—¡Pero tú eres el Sanador de Veridia! Seguro que la Doctora Serena te conoce de nombre. Si te encuentras con ella y le pides ayuda, no te lo negaría. Eres familia, ¿cómo puedes abandonarme así?

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