Antes de ver su destreza con el pincel, Gisela estaba convencida de que tenía con qué humillar a Roxana.
Pero frente a esa obra de arte, sus certezas comenzaron a tambalearse.
Su maestro se lo había advertido: Roxana era un genio destinado a deslumbrar al mundo. Le había dicho que, aunque la medicina era su mayor pasión, de ninguna manera era su única habilidad.
Gisela siempre pensó que el viejo exageraba. Sin embargo, ya había sido testigo de su talento abrumador en la música y en el diseño de joyas, y creía ingenuamente que esos eran sus límites.
¡Jamás imaginó que pudiera pintar con una profundidad tan escalofriante!
«¡Esta chica no es un genio, es un monstruo!» pensó Gisela, aterrada. ¿Cómo era posible que una persona normal tuviera talentos tan absurdamente desarrollados?
Y ella no era la única que pensaba así.
El público, que esperaba disfrutar del humillante fracaso de Roxana, ahora recogía sus mandíbulas del suelo.
Andrés Blanco tampoco esperaba ser rechazado la primera vez que ofrecía tomar a alguien como aprendiz. Pero lejos de rendirse, contraatacó:
—Bueno, si no quieres ser mi aprendiz, ¿podrías hacer un espacio, sin descuidar tus estudios, para que investiguemos sobre arte juntos? Se acerca el certamen global que se celebra cada cuatro años, y quiero ganar el primer lugar. Me encantaría que intercambiáramos ideas y mejoráramos juntos.
Esa declaración fue como una bomba para los que apenas se estaban recuperando del impacto.
¿Hasta qué punto admiraba a esta chica?
¡Ya no le importaba que no quisiera ser su alumna, ahora le suplicaba que fueran amigos y colaboradores para aprender de ella!
¡Eso era mil veces más impactante que ofrecerle ser su mentor!
Gisela y Mireya estaban en completo shock.
Mireya había movido influencias y rogado a mil contactos solo para intentar ser discípula de Andrés Blanco, y él ni siquiera se había dignado a recibirla.
Ahora, ese mismo hombre se rebajaba y cedía terreno con tal de acercarse a Roxana. ¡Mireya sentía que se iba a morir de la vergüenza!
Pero Roxana, inquebrantable, volvió a rechazarlo.

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