—¡Elba, de qué estás hablando!
Durante el trayecto, Yara ya se había dado cuenta de que Elba era impulsiva y caprichosa, ¡pero jamás imaginó que tendría la audacia de revelar frente a Valeriano que le habían dado dinero a las Maldonado!
En el pasado, Elba tal vez habría intentado suavizar la situación.
Sin embargo, la actitud de las mujeres de la familia Maldonado de tomar el dinero sin cumplir con su parte del trato la había llenado de furia.
¡Además, ese dinero era vital para ella! No iba a quedarse de brazos cruzados mientras las defendía, e incluso dirigió su ira hacia Yara, que estaba a su lado.
—Yara, ¿acaso no tengo razón? Anoche, cuando prometió ayudarnos, tú también estabas presente. ¡No puedes ponerte del lado de unas forasteras en lugar de apoyarme!
Yara se sintió arrinconada por sus acusaciones y no se atrevió a responder.
Si decía que sí, ¡qué iba a pensar Valeriano de ella!
Pero, aunque lo negara, los presentes ya habían sacado sus propias conclusiones.
Antes, todos simplemente pensaban que Alcira no sabía comportarse en sociedad, pero ahora, al escuchar que había tomado el dinero de la familia Soler sin cumplir su parte, las miradas se llenaron de desprecio.
Después del impacto inicial, Lorenzo observó a Elba con total incomprensión.
—Señorita Elba, si necesitaba algo, ¿por qué no acudió directamente al joven amo? ¿Por qué pagarle a la señorita Maldonado para que intercediera?
Las palabras de Lorenzo expresaban el pensamiento de casi todos los presentes.
Las familias Soler y Sandoval eran amigas de toda la vida. Si tenían algún problema, ¿por qué no pedir ayuda a la familia Sandoval en lugar de recurrir a los Maldonado, con quienes no tenían ninguna conexión?
Yara, aterrorizada de que Elba dijera más de lo debido, la agarró del brazo y se adelantó a justificar la situación.
—Lorenzo, no pasó nada de eso. Nosotras ni siquiera somos amigas de la señora Elena ni de su hija, ¿cómo íbamos a molestarlas? Elba solo está diciendo tonterías, no le hagan caso, de verdad, no le hagan caso...
Elena también comprendió que este asunto debía mantenerse oculto. Si Valeriano se enteraba de que estaban usando el hecho de haberle salvado la vida para enriquecerse, la familia Maldonado enfrentaría un desastre monumental.
Así que se apresuró a apoyarla:
Roxana replicó:
—Ah, ¿entonces no es a mí a quien debes darle explicaciones?
—Tú… —Elena sentía una punzada de dolor en el pecho por el enojo. ¡Esta maldita mujer y su lengua venenosa!
Elba, al escuchar a Roxana revelar que el collar de la madre de Alcira era una pieza de Maison Milán valuada en diez millones, perdió los estribos por completo.
—¡Maldita vieja descarada! ¡¿Cómo te atreves a usar mi cheque para comprar un collar tan caro?! ¡Quítatelo ahora mismo y devuélveme hasta el último centavo, o te juro que no saldrás viva de esta casa!
—Elba, ya no digas tonterías. ¿Cuándo les dimos dinero? Esta es apenas la segunda vez que la vemos, Valeriano lo va a malinterpretar. —Yara la detuvo, enviándole una advertencia con la mirada para que se calmara.
Pero a Elba solo le importaba que su dinero se hubiera esfumado a la mitad; ¡ese dinero iba a ser su dote! Era imposible mantener la calma.
—Yara, ¿no dijiste que me ibas a ayudar? ¡Ayúdame a recuperar ese dinero ahora mismo, sabes perfectamente lo importante que es para mí!

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