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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 465

¡Mi-que-ri-da-Ro-xa-na!

Esas palabras resonaron en los oídos de Yara Soler como un trueno.

¿Otra persona importante tratando a Roxana con tal nivel de respeto?

Se suponía que Roxana había crecido en la mediocre familia Maldonado. ¡Debería ser una chica ignorante, torpe y siempre inferior a ella!

¿Por qué demonios siempre terminaba rodeada de peces gordos que ella ni siquiera conocía?

Recordó lo que alguien le había dicho antes: Roxana tenía algo extraño, un aura perturbadora. ¡Casi parecía que había hecho algún tipo de brujería para hechizar a la gente!

El resto de los presentes también estaba estupefacto. La red de contactos de Roxana destrozaba cualquier expectativa que tuvieran de ella.

Cualquiera de las personas con las que se relacionaba era un titán en su industria. Gente común pasaría toda su vida, o hasta dos generaciones, sin siquiera poder sentarse a tomar un café con ellos.

Y sin embargo, Roxana no solo los conocía a todos, sino que además los trataba como amigos cercanos.

Caleb Valente también estaba atónito. ¡Él creyó que este sería su momento brillante para ganarse a la chica, pero resultó que Roxana conocía a su tía mejor que él!

Y ver cómo su ruda y sarcástica tía se transformaba en una persona dulce y considerada solo por Roxana fue un golpe duro a su ego.

A Roxana, por su parte, no le importaba en lo más mínimo lo que los demás estuvieran pensando. Tomó los boletos de manos de Paula y se los entregó a Ximena Torres.

—Repártelos, por favor. Fíjate si faltan. Si es así, le pediremos a la directora Paula que mande algunos más.

—¿Eh? —Ximena nunca había estado tan cerca de una figura de autoridad como Paula y se sintió cohibida—. E-está bien.

Con las manos un poco temblorosas, empezó a repartir las entradas entre sus compañeros.

A diferencia del boleto verde que Yara Soler presumía, estos boletos eran completamente dorados. Los Boletos de Oro. Y la letra «V» al principio de los asientos dejaba claro que estaban en la zona con la mejor visibilidad del evento.

—¡Guau! ¡Jefa, eres increíble! ¡Eres mi mayor ídola en esta vida!

—¡Sí, sí, sí! ¡Roxana, te pasaste! ¡Poder decir que soy compañero de clases de Roxana será mi mayor orgullo para el resto de mi vida!

—¡Jefa, declaro solemnemente que desde hoy eres mi santa patrona! Te haré un altar en mi cuarto y te rezaré todos los días para que me pases un poco de tu genialidad y riqueza.

Roxana estaba muda, no había necesidad de tanto.

—¡Jefa, falta el mío! ¡No te olvides de tu guardia personal!

—¡Sí! ¡Yo también me paso a la Clase 5!

León Valdés, al ver que Roxana trataba tan bien a Braulio, sintió que su recién adquirido puesto de "subordinado estrella" estaba en peligro. Agarró a Braulio por el cuello de la camisa y lo arrastró hacia el pasillo.

—¡Camina! ¡Si eres tan hombre, vamos a pelear por el puesto!

Braulio, que era más cerebro que músculo, exclamó rápidamente:

—¡León, hermano, cálmate! ¡Tú y yo corremos en pistas diferentes! ¡Tú eres el talento físico y yo el cerebro técnico, podemos coexistir sin problemas!

Al instante, la crisis existencial de León desapareció.

—Tiene sentido —aceptó apaciguado.

El resto de los alumnos de la Clase 5 se quedaron atónitos.

¡Dos de los genios indiscutibles de la élite de la Clase 1 estaban dispuestos a abandonar su prestigioso salón solo para pasarse a la Clase 5, la clase marginada!

Hace un momento querían presumir sobre lo genial que era su clase, pero ahora ya nadie se atrevía a decir ni pío.

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