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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 471

Los dos empleados, por supuesto, no cedieron.

—Por favor, guarde silencio, o de lo contrario tendremos que pedirle que se retire.

Ricardo Maldonado ya había soportado suficientes miradas frías y burlas en el último tiempo, pero al menos esas personas eran directores de empresas.

¿Pero estos dos quiénes se creían que eran?

¡Solo eran un par de oficinistas que vivían de un sueldo, y se atrevían a amenazarlo así!

Estalló en furia, levantó el puño y golpeó a uno de ellos en la cara.

El empleado, tras recibir el impacto, no dudó en devolverle el golpe.

Ricardo no esperaba que el otro reaccionara tan rápido. El puñetazo le dio justo en el ojo, haciéndolo gritar de dolor.

El alboroto, naturalmente, alertó a las personas dentro de la sala de conferencias.

Roxana le pidió a Julián que saliera a revisar.

Julián se levantó y salió con las manos en los bolsillos.

Desde lejos, vio a los tres forcejeando.

Al acercarse y darse cuenta de que era Ricardo Maldonado quien estaba recibiendo la paliza, no pudo evitar sonreír divertido.

—Ya es suficiente. Después de todo, el señor Maldonado sigue siendo el presidente del Consorcio Maldonado. ¡Si lo golpean así, podrían ganarse una demanda!

Sus palabras sonaban a reprimenda, pero en realidad estaban cargadas de sarcasmo.

Ricardo, cubriéndose el ojo izquierdo y con la ropa desaliñada, se puso de pie. Lo miró con una mezcla de vergüenza y rabia.

—Director Julián, somos socios desde hace años. Ahora que enfrento un pequeño problema, no solo me evita, sino que permite que estos dos me golpeen. ¡Si esto se sabe, ¿quién más se atreverá a trabajar con M&R Global?!

Julián captó la amenaza, se frotó la punta de la nariz y volvió a sonreír.

Para conmover a Julián, decidió hacerse la víctima.

—Para serle sincero, últimamente tengo problemas tanto en casa como en la empresa. Mi hija sufrió un accidente y se lastimó el rostro, y mi esposa fue acusada injustamente y ahora está en el centro de detención. Como esposo y padre, no tengo ni un segundo de descanso. El problema del Grupo Maldonado es muy complicado, pero si usted cede, no solo salvará a la empresa, sino también el sustento de miles de empleados. Sería un gran acto de caridad. Así que, director Julián, le ruego que sea compasivo y me dé una oportunidad.

Julián le envió esa grabación de audio a Roxana y luego asintió con aparente seriedad.

—Suena a que la está pasando bastante mal.

Al sentir que lo comprendían, todos los agravios que Ricardo había reprimido salieron a flote.

—Así es, director Julián. En la adversidad se conoce a los verdaderos amigos. ¡Si no hubiera tocado fondo, nunca habría descubierto lo horrible que es la gente que antes me llamaba hermano!

Al ver que Roxana le hacía una señal para que lo llevara, los labios de Julián se curvaron en una sonrisa.

—Señor Maldonado, en vista de que realmente está pasando por un momento difícil, le daré una oportunidad. La gran jefa de M&R Global está aquí, en plena reunión con nosotros. Si ella aprueba su caso, nuestra colaboración continuará sin problemas.

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